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Otro país-mundo Abril 2010
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Construimos democracia desde abajo si viramos la satanización de la Mesa de Enlace hacia la toma de conciencia de cómo la producción agropecuaria e industrial de alimentos por el país responde a los súper negocios de oligopolios globales como el estadounidense Cargill.
Y
organizamos el poder de poner en práctica la reforma agraria
integral como modo de producción basado en la autogestión de
territorios por sus comunidades unidas en la voluntad de concretar
el
buen vivir y las soberanías alimentaria, energética e
hídrica. |
Otro país-mundo
requiere
«La reforma agraria integral»
Porque es la plataforma común para construir la democracia por un cambio radical en el modo de apropiación económica y territorial mediante la organización de la lucha emancipadora de:
◊ Estar enyugados al sistema global de agronegocios
"Cargill utiliza su poder corporativo en
la imposición de sus productos de pésima calidad para maximizar ganancias
En Montevideo, el Ing. Sebastián Pinheiro señaló que todo el proceso de la soja tránsgénica depende del gigante transnacional Cargill.
▪La conexión entre Monsanto y Cargill
Primero hay que tener conciencia que cualquiera de ellas son empresas muy poderosas que atentan contra nuestras costumbres y comportamientos, es decir, contra nuestra soberanía. No obstante, Monsanto es apenas un pequeño departamento de Cargill. Esta última posee y maneja la semilla, la tecnología, el plaguicida, la comercialización y la industrialización de la soja así como las ofertas a los gobiernos para instrumentar políticas públicas y –esto es importante y generalmente no se sabe – a través de privatizaciones Cargill domina las hidrovías de América Latina con el fin de utilizarlas en exclusividad para abaratar sus fletes. En este esquema a Monsanto le corresponde el manejo de la semilla y el plaguicida. En resumen, Cargill es el complejo económico y pelear contra Monsanto es arañar la uña de ese gigante. Hay que saber dónde está y cuál es el gigante. Cargill es el transporte, la hidrovía, la industria y los productos.(…)
▪La expansión de la soja.
En Argentina avanza pese a que los propios agricultores se oponen a su desarrollo. La reflexión que cabe es si China sale del mercado de soja, Argentina no tiene a quién exportar y se derrumba económicamente. El país ya perdió 17 mil tambos lecheros porque sus tierras fueron destinadas al cultivo de soja, queda ganancia rápida y buena. Pero cuando Cargill se vaya, ¿quién se hará cargo del daño? ¿Dónde estará entonces el Estado? A su vez, Uruguay pasó de 10 mil a 260 mil hectáreas plantadas de soja, y, según se anuncia, este año se multiplicará el área. A Cargill le interesa toda América.
▪Nosotros les contaremos a nuestros nietos que comíamos carne y no nos creerán. Es el hambre lo que hace que se coma soja. La soja no es un alimento, es una materia prima que tiene proteína que se puede transformar en alimento directamente, dicen ellos.
Cargill puede decir a un gobierno: “usted tiene problemas para alimentar a los pobres, y yo dispongo de 8 mil toneladas de soja que usted va a poner en la merienda escolar en vez de hueso en la sopa, yen eso se convertirá su política social”.
Fuente: http://www.atp.com.ar/imppost.asp?ID=132068
◊ Estar siendo expulsados y hacinados en condiciones de distinto grado de precariedad
GRAIN (marzo de 2010) analiza el proceso:"Las comunidades de todo el mundo —pero también de América Latina— están sufriendo una renovada invasión de sus tierras, que asume ahora un nuevo rostro. No son los terratenientes de antes, herederos de los invasores europeos que abrieron encomiendas, juntaron esclavos y explotaron los dominios coloniales. No son los grandes finqueros de los últimos dos siglos, que expandieron sus dominios a costa de los territorios de los pueblos indios para emprender negocios de exportación con monocultivos básicos como la caña de azúcar, el café, el cacao, el banano, el henequén, el chicle o la madera, y que dependían de los peones acasillados en el sistema de “servidumbre por deuda” —literalmente presos de sus patrones. No son ya ésos que impusieron y expandieron por vez primera el sistema industrial agrícola, ni quienes saquearon los saberes ancestrales de la gente para irse adaptando a sus nuevos entornos y a desconocidas condiciones climáticas.
Esos personajes, ligados a terrenos y haciendas, estaban ahí, devenían en jefes políticos de la localidad o la región, guerreaban entre ellos con muchos muertos para consolidar sus feudos, se hicieron de enemigos y forjaron alianzas, algunas muy nefastas, para controlar tierras, agua, mano de obra, comercio, elecciones, políticas públicas y derechos de paso y hasta el derecho a la vida. Pero estaban ahí. Vivían ahí o iban con frecuencia a sus propiedades, y como tal estaban sujetos a la resistencia real de los pueblos a los que invadieron, despojaron y explotaron. Las comunidades que luchaban por sus tierras podían hacer algo directamente, sabían contra quién combatían, dónde hacerlo y cuándo.
La historia de América Latina es una historia de conflictos agrarios, en defensa de los territorios ancestrales de los pueblos. Pero hoy, los acaparamientos de tierras traen tras de sí un aura de “neutralidad”. Son debidos, nos explican en los folletos gubernamentales, a la inseguridad alimentaria, a la crisis mundial de alimentos “que nos obliga a cultivar, donde podamos, nuestros propios alimentos y aunque disloquemos la producción, traeremos los alimentos al país para beneficio de nuestra ciudadanía”. Hurgando un poco, asoma la cola el monstruo financiero que impulsa desde grandes consorcios y empresas conjuntas, capitales diversos para invertir en tierras, producción, exportación e importación de productos básicos, en especulación alimentaria.
Estos inversionistas extranjeros han acaparado en pocos años millones de hectáreas de tierras de cultivo en América Latina para producir cultivos alimentarios o agrocombustibles y exportarlos. Gran parte del dinero proviene de fondos de pensión, bancos, grupos de inversión privada de Europa y Estados Unidos, o de individuos acaudalados como George Soros, y fluye a través de mecanismos de inversión en tierras de cultivo puestos a operar mediante compañías extranjeras y locales. Cosan, la compañía más grande de Brasil, cuenta con un fondo de inversiones especializado en tierras de cultivo, Radar Propriedades, que compra tierra agrícola brasileña a nombre de clientes tales como la Teachers’ Insurance and Annuity Association-College Retirement Equities Fund [un fondo de inversiones de retiro y seguridad del profesorado] en Estados Unidos. El grupo Louis Dreyfus, una de las multinacionales más grandes del mundo en el comercio de granos, cuenta con un fondo semejante en el cual el American International Group (AIG) ha invertido 65 millones de dólares.
Mientras la atención de los medios está puesta en negocios agrarios en África, cuando menos la misma cantidad de proyectos (e incluso más) comienzan a funcionar en América Latina, donde los inversionistas proclaman que sus inversiones en tierras agrícolas son más seguras y menos controvertidas —pasando por alto las prolongadas luchas agrarias vigentes en prácticamente todos los países del continente. Así, más y más inversionistas y gobiernos de Asia y del Golfo Pérsico enfocan sus esfuerzos en América Latina, y la consideran un lugar seguro para dislocar su producción alimentaria.
La mayoría de los gobiernos en América Latina están dispuestos a estos nuevos negocios, y las misiones diplomáticas van con frecuencia al extranjero a vender las ventajas de invertir en las tierras agrícolas de sus países. Hace poco, el ministro brasileño de desarrollo, Miguel Jorge, le dijo a los reporteros: “Algunos príncipes saudíes con quienes nos reunimos el año pasado […] le dijeron al presidente Lula que no querían invertir en agricultura en Brasil para vender aquí en el país, sino que quieren fuentes de abastecimiento de alimentos. Necesitan comida. Así que podría mucho más efectivo que invirtieran en la agricultura de Brasil para que nosotros fuéramos los abastecedores directos de esos países”.
Pero Brasil no es sólo un objetivo de los nuevos acaparadores de tierra, es también un promotor de acaparamientos. Los inversionistas brasileños, con respaldo de su gobierno, están comprando tierras para producir alimentos y agrocombustibles en un número creciente de países de América Latina y África. El gobierno brasileño, por ejemplo, está financiando la construcción de caminos, puentes y otras infraestructuras en la vecina Guyana para abrir la sabana Rupununi, muy frágil ecológicamente, a proyectos agrícolas de gran escala de donde se exportarán cultivos a Brasil. La compañía semillera multinacional RiceTec se ha acercado al gobierno de Guyana interesada en 2 mil hectáreas de tierra en la misma región —un ecosistema diverso y frágil que es la casa de varios pueblos indígenas. Algunos productores brasileños de arroz que ahora negocian con el gobierno de Guyana contratos de arrendamiento por 99 años en tierras indígenas de la sabana Rupununi, se habían visto forzados por resoluciones de la Suprema Corte de Brasil a abandonar tierras que le habían arrebatado ilegalmente a comunidades indígenas en el lado brasileño, en Raposa Serra do Sol.
Con esta manera de hacer negocios, los antiguos invasores y terratenientes logran nuevas oportunidades de acaparar tierras, con menos riesgos políticos y económicos, y un nuevo aire “respetable” de “inversionistas extranjeros”.
Evadir responsabilidades
Mucho está en juego en esta nueva ola de acaparamientos de tierras a gran escala. Cualquier país que venda, o arriende a largo plazo, grandes extensiones de tierra de cultivo a otros gobiernos o compañías extranjeras está poniendo en riesgo su propia soberanía nacional. Tales arreglos contribuyen al desmantelamiento general del Estado —se reducen más y más funciones del Estado y sus aparatos, o éstas se privatizan y se transforman para corresponder con los intereses de los grandes negocios— con lo que ocurre una desterritorialización mayor de muchos pueblos y comunidades. Y por ende hay un arreciamiento de la migración, un dislocamiento de mano de obra, y una dislocación de los cultivos, dado que los gobiernos o los inversionistas privados se apoderan de tierra para producir alimentos para exportarlos.
Los inversionistas extranjeros llegan al país huésped con sus semillas y sus tractores, incluso con sus trabajadores, aprovechan el agua, le extraen los frutos a la tierra y luego los embarcan a sus países de origen o al mercado global de mercancías de exportación. Esos países “huéspedes” no pueden ser considerados entonces exportadores en el sentido tradicional, dado que tales países, o incluso su gente, realmente no están involucrados en estos proyectos, es sólo la tierra [vista como mercancía] que las corporaciones explotan para sus propias ganancias, sin restricción alguna. Esto implica entonces un desfasamiento general de la economía.
Y no obstante, las ansiadas tierras nunca están vacías, ni están ociosas, y siempre hay gente local que las necesita con urgencia. Entonces el actual acaparamiento agrario nos fuerza una pregunta vital: ¿de quién son las tierras/territorios que están siendo acaparadas, controladas?, ¿mediante qué mecanismos legales es que los gobiernos, o los particulares, ponen a disposición de otros gobiernos o de empresas de todo tipo esas extensiones inmensas de tierras?, ¿tienen dueño o los Estados las expropian para poder realizar los arreglos comerciales ad hoc?
Se dice como excusa que en muchos casos las tierras no se venden sino que se rentan, pero qué propicia más la devastación sin miramientos de las tierras: ¿que se vendan, o que se renten por cincuenta o noventa y nueve años? Al final de tales contratos, los “inquilinos” regresarán una tierra agotada, erosionada, contaminada, a la cual será muy difícil recuperarle su fertilidad, y ellos simplemente se mudan a nuevas tierras “disponibles”. La consecuencia directa es que con estos acaparamientos se expande la agricultura industrial con su modelo destructivo.
Estos nuevos acaparamientos complican también las posibilidades de que los pueblos defiendan sus territorios. El invasor es más difícil de identificar. Los mecanismos jurídicos necesarios y el marco donde se pueden asentar los litigios por despojo, o los litigios por devastación o contaminación directa o aledaña dejan de ser claros.
El nuevo corporativismo agrario es anónimo, o casi. Aun cuando identifiquemos a los inversionistas, están protegidos de las comunidades por la distancia y por las enmarañadas y densas estructuras legales. Cualquier “batalla” contra ellos estará situada en otro espacio y en otros tiempos que las comunidades u organizaciones afectadas no tienen potestad de definir.
Los Estados, en lugar de proteger a su gente, protegen las inversiones de los gobiernos o compañías extranjeras —criminalizando y reprimiendo a las comunidades que defienden sus territorios. Las fronteras pierden sentido. Las estructuras del Estado “huésped” sirven a patrones venidos de fuera, pero no como en el sistema colonial de tributación, sino en el esquema mercantil neoliberal cuyas regulaciones están en los Tratados de Libre Comercio y no en las Constituciones nacionales.
Pero el objetivo más profundo de los grandes capitales en esta nueva ola de acaparamiento agrario es controlar totalmente la producción de alimentos. Han estado sentando las bases para ello durante los últimos cincuenta años y ahora intentan cosechar. El acaparamiento de tierras no es simplemente la última oportunidad de hacer inversiones especulativas con ganancias grandes y rápidas: es parte de un largo proceso de toma de control de la agricultura por parte de las corporaciones con intereses agroquímicos, farmacéuticos, de transporte y venta de alimentos".
GRAIN concluye y propone:
"Por eso, los autogobiernos comunitarios dispuestos a defender sus territorios, sus regímenes de bienes comunales y sus sistemas propios de manejo territorial, son un freno a todo este esquema.
Las organizaciones que impulsan la soberanía alimentaria desde abajo, desde el nivel comunidad, entienden con mucha claridad que su lucha se vuelve imposible o se dificulta muchísimo en los regímenes o países que permitan el acaparamiento de tierra, porque sin una tierra propia, cualquier producción se mediatiza. Entonces más y más comunidades y organizaciones insisten en que debemos propiciar un anclaje entre cosechas propias, semilla nativas y sus saberes locales libres, autogobiernos y territorios con control de agua, bosque, suelos, patrón de asentamiento y recorridos, e insisten en su autogobierno, y en que las decisiones se toman en asambleas.
En cambio, los nuevos dueños de la tierra buscan volver a confinar los ámbitos comunes, pero ahora en el anonimato “neutro” de extranjeros que desde sus lejanos países controlan a distancia nuestros destinos. Ya no tienen que invadir; hacen tratos comerciales. Ya no tienen la carga de mantener esclavos; tienen peones hiper-precarizados. Ya no se responsabilizan por combatir a los insumisos, que eso lo haga el gobierno huésped o los sicarios a modo, proporcionados por compañías internacionales que prestan ese servicio. El neoliberalismo es la invención de fórmula tras fórmula para evadir responsabilidades. Para remontar la corriente tenemos que basar nuestro futuro en la responsabilidad". Fuente: http://www.grain.org/principal/ marzo 2010
Las organizaciones populares luchan construyendo democracia desde abajo y por abajo.
1. El Buen Vivir y los Estados Plurinacionales. Los retos de la CAOI
Por
Tatiana Roa Avendaño
La CAOI ha tenido
que enfrentar las continuas agresiones que enfrentan los pueblos indígenas en
sus territorios debido a la imposición de más de dos décadas de modelo económico
extractivista y neoliberal. En los últimos años se ha hecho más intensa la
promoción de proyectos extractivos. Se impulsan tratados, leyes y proyectos que
privatizan los bienes naturales y favorecen el saqueo y la depredación de la
Naturaleza. Se militarizan los territorios y se criminalizan las luchas
sociales. Hay tambien importantes logros del movimiento indígena; las propuestas
centrales de Buen Vivir y Estados Plurinacionales han sido ya incorporadas en
las constituciones de Bolivia y Ecuador, y comienzan a ser referentes y a ser
incluidas en las agendas políticas de los movimientos sociales del continente.
Son éstos dos asuntos los que destacaremos en este artículo.
(…)Situación de los pueblos indígenas andinos
El creciente interés del capital por la demanda de energéticos y otros bienes naturales como materias primas para sostener el desarrollo capitalista ha venido ampliando las fronteras naturales amenazando los territorios indígenas y la pervivencia de los pueblos indígenas es un asunto que reiteradamente mencionaron los participantes. Lo paradójico es que la crisis ha agudizado la dependencia económica de estos países andinos en los mercados foráneos, forzando la tasas de extracción de bienes naturales provocando, como plantea Alberto Acosta, un “crecimiento empobrecedor” . Los movimientos indígenas denunciaron al modelo neoliberal extractivista que saquea, depreda y contamina a la Pacha Mama.
Mientras el capital busca resolver la crisis por sobreacumulación del capital a través de procesos de «acumulación por desposesión», la pobreza crece en los países del Sur. La pobreza tiene rostros indio, negro o campesino como bien lo expresaron algunos de los participantes y, afecta aún con más fuerza a las mujeres. Desde la perspectiva de Humberto Cholango, dirigente ecuatoriano y expresidente de la Ecuarunari, “la disputa es por los bienes naturales, gran parte de ellos en territorios indígenas”. Y claro, las nuevas fronteras naturales están en las tierras ancestrales de los pueblos que las han sabido conservar. Por ello, siguiendo a Cholango, “hoy más que nunca está vigente la lucha por la tierra y por el territorio; no es posible el Buen Vivir sin procesos de redistribución de la tierra”, concluyó.
La situación es dramática. El consejero mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia, Luis Evelis Andrade advirtió que más de 62 pueblos indígenas de Colombia están en peligro de extinción; sus territorios están siendo entregados a empresas nacionales y transnacionales petroleras, mineras y madereras. Mientras aumenta la militarización de sus territorios con el fin de “proteger” los intereses transnacionales. Sin duda, la instalación de 7 bases militares estadounidenses en territorio colombiano agudizará la grave situación de derechos humanos que hoy sufren los pueblos indígenas colombianos. En el Pacífico colombiano, el territorio embera – katio fue bombardeado por el ejercito nacional y, en el Cauca continua el hostigamiento y la agresión de los diversos grupos armandos legales e ilegales que rampantemente invaden sus territorios.
Más al sur del continente pululan los proyectos extractivos, en Perú el gobierno de Alan García impusó la inversión minera y petrolera contra la voluntad de los pueblos indígenas. La mayor parte del territorio amazónico peruano ha sido concesionado a empresas petroleras, algunos proyectos extractivos trascienden la frontera como la minería en la Coordillera del Condor que afecta tanto a Perú como Ecuador. Pervive el recuerdo de los hermanos awajún-wampis masacrados por el ejercito peruano, conocida como la “Masacre de Bagua”, cuando rechazaban las leyes que el congreso de este país impulsaba para facilitar la inversión extranjera. Entre tanto, la lucha antiminera de la CONACAMI sigue inspirado a otros pueblos que también defienden sus territorios y culturas.
Los pueblos mapuches de Argentina y Chile denunciaron la imposición de proyectos extractivos, forestales y energéticos. Su situación es crítica agravado a raíz del reciente terremoto que afectó la región central de Chile, según advirtieron los indígenas de Chile que participaron y que demandaron la solidaridad del Congreso.
En Ecuador, el gran reto que tienen los pueblos indígenas es lograr que la formulación de las nuevas leyes: minera, del agua, de soberanía alimentaria entre otras, se correspondan con los principios de su nueva Carta Constitucional. Está será la garantía del respeto a los derechos conquistados: a la Naturaleza, al agua y a las soberanías alimentaria y energética. No ha sido fácil, los indígenas ecuatorinao no encuentran voluntad política de algunos sectores políticos para que se respete la esencia constitucional, que podría conllevar a un “proceso de desconstitucionalización” como lo advirtió Boaventura de Souza Santos durante la Asamblea Constituyente.
Pero también hay cosas destacadas. Las delegaciones reconocen los logros de los pueblos indígenas bolivianos, los cuales consideran son producto de su articulación y disciplina política. Por ello invitaron a seguir su ejemplo, para caminar de la “resistencia al poder”. Pero mientras tanto, se hace un llamado para estar alerta de lo que la derecha pueda hacer para entorpecer este proceso de construcción de un Estado plurinacional.
El sumak kawsay un nuevo paradigma
Los pueblos indígenas andinos han logrado levantar el Sumak Kawsay o Buen Vivir como un paradigma para construir colectivamente un nuevo régimen de desarrollo, que reproduzca la vida amenazada por la crisis global ambiental para anteponerlo a los proyectos de muerte que promueven gobiernos y transnacionales.
Hubo consenso entre los asistentes en la necesidad de comprender a cabalidad el Buen Vivir, allí encuentran una oportunidad para la construcción de sociedades verdaderamente democráticas, que no sólo recoja las propuestas de los pueblos y nacionalidades indígenas, sino de amplios sectores de la población. Pasando así de “la resistencia a la propuesta”.
El sumak kawsay expresa para los pueblos indígenas una ruptura al sistema económico mundial expresado actualmente en el modelo neoliberal y representa una alternativa en tanto replantea las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza. El buen vivir propone un nuevo horizonte de vida y una alternativa frente a la noción monocultural de la actual civilización occidental, concluyeron varios de los dirigentes indígenas que intervinieron en los paneles.
De acuerdo a Marlon Santi presidente de la CONAIE “buscamos el sumak kawsay para realizar cambios reales en nuestros países”. No es para menos, el Buen Vivir implica una transformación en las relaciones con la naturaleza, “desde una visión de respeto, […] es la oportunidad de devolverle la ética a la convivencia humana, […] (es la necesidad de) un nuevo contrato social en el que puedan convivir la unidad en la diversidad. […] es la oportunidad de oponerse a la violencia del sistema”.
Los Estados plurinacionales
El Congreso constantemente demandó avanzar en la construcción de los Estados plurinacionales no sólo como un reto sino en una necesidad. En este continente, no obstante la diversidad de culturas, se impuso una cultura dominante mediante la exclusión y el racismo, oponiendo y desconociendo la cosmovisión de los pueblos indígenas. Los culturas originarias perviven en medio de los intentos homogenizadores y uniformizadores. Por ello, para los asistentes al Congreso de la CAOI, a través de Estados plurinacionales, se podrá enfrentar la colonialidad del poder y el modelo económico de acumulación.
La plurinacionalidad, según expresaron los indígenas, debe constituirse en un ejercicio de democracia incluyente, como propuesta de vida diversa que propone una relación más armónica y cercana a la Naturaleza. De ahí, que la construcción de la plurinacionalidad tiene que ver con el territorio y con las formas de relación y apropiación de los bienes naturales, no puede ser solo un ejercicio pasivo de reconocimiento a la diversidad de pueblos y nacionalidades, un mero “canto a la bandera” como coloquialmente lo expresó un delegado.
El camino hacia Estados plurinacionales requiere gran voluntad política por parte de toda la sociedad, demanda reconocer la matriz originaria, que sin duda contribuirá no sólo a un enriquecimiento cultural sino también a superar concepciones y prácticas vergonzosas como el racismo y la discriminación. Los Estados plurinacionales es la oportunidad de que, en un mismo Estado puedan convivir otras formas de participación, otras formas de entender el mundo, otras cosmovisiones, otras identidades ligadas al territorio, que no son las mismas que se han impuesto históricamente.
Lo que viene...
Una intensa agenda tendrá el movimiento indígena durante los próximos meses. Se espera una masiva participación en la Cumbre Climática de Cochabamba respaldando así la convocatoria hecha por el Presidente Evo Morales. La Cumbre posibilitará buscar el camino para hacer vinculantes las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia Climática de los Pueblos, a partir de la redacción y aprobación por Naciones Unidas de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra. La Cumbre permitirá preparar la ruta hacia la COP16 de Cambio Climático en México en noviembre de 2010 que busque trascender las propuestas de mercado o falsas soluciones que se impulsan desde las instancias internacionales con el beneplacito de gobiernos y transnacionales. Sin duda, para los pueblos indígenas, la crisis climática exige transformaciones en el sistema.
La CAOI se propone realizar una movilización a nivel continental en defensa de la madre naturaleza, para fortalecer las campañas de resistencia a las industrias extractivas que agresivamente avanzan en los territorios indígenas. Y exigiendo a los gobiernos se respeten las luchas sociales y se desmilitaricen los territorios indígenas. La esperanza de consolidar tareas y compromisos para fortalecer y hacer más fuerte su organización fue la motivación para cumplir con las extensas sesiones de trabajo. El II Congreso terminó pero la lucha continua con un gran espíritu de unidad".
Tatiana Roa Avendaño - Ambientalistas en Acción - Censat Agua Viva: www.censat.org
2. Los resultados del Foro Indígena Latinoamericano sobre cambio climático
Por Centro para el
Desarrollo Indígena (CEDIN)
"Del 29 al 31 de marzo de 2010 en la ciudad de San José, Costa
Rica, las redes regionales y subregionales de los pueblos indígenas de América
Latina que conformamos el Foro Indígena Latinoamericano sobre Cambio Climático:
el Consejo Indígena de Centro América CICA, el Consejo Indígena Mesoamericano
CIMA, la Alianza Mundial de los Pueblos Indígenas y Tribales de los Bosques
Tropicales, la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica
COICA, la Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad, el Enlace Continental de
Mujeres Indígena Región Sud América, la Cátedra Indígena itinerante y el Foro
Internacional de Mujeres Indígenas, autoconvocados, nos reunimos para analizar
críticamente las soluciones propuestas por los gobiernos para enfrentar los
efectos del cambio climático y consensuar una posición política unificada por
parte de nuestras organizaciones de cara a la COP 16 sobre Cambio Climático que
se realizará en diciembre del presente año, en México.
Luego haber analizado y debatido los temas de contexto y la coyuntura política referida a los proceso de negociación para la mitigación y adaptación del cambio climático, expresamos lo siguiente:
1. Las soluciones propuestas por los gobiernos y ONG internacionales para enfrentar los efectos del cambio climático basadas en la lógica de mercado, tanto los referidos al mecanismo de desarrollo limpio como las propuestas de REDD+, constituyen nuevas formas de geopolítica económica que amenazan los derechos indígenas garantizados en múltiples instrumentos internacionales y los medios de vida de nuestros pueblos. En nombre de estas iniciativas, los estados y transnacionales están promoviendo la construcción de represas, agrocombustibles, exploraciones petrolíferas, plantaciones forestales, monocultivos, entre otras, las que están provocando la expropiación y destrucción de nuestros territorios, y en otros casos, la criminalización, judicialización y hasta asesinatos de hermanas y hermanos indígenas que defienden sus territorios.
2. Las soluciones para enfrentar los efectos del cambio climático, deben ser holísticas, coherentes y respetuosas de los derechos humanos y de la Madre Tierra. Asimismo, no debería limitarse al conocimiento científico occidental, sino también incluir los conocimientos tradicionales, innovaciones y prácticas indígenas, que históricamente han contribuido a los esfuerzos de conservación de los ecosistemas y biodiversidad existentes en nuestros territorios garantizados.
3. Observamos que la gran mayoría de los sitios que están proponiendo los gobiernos y algunas ONG para participar en el mecanismo REDD, se localizan en los territorios indígenas. Esta constatación, por un lado, muestra que nuestros territorios concentran la mayor parte de la cobertura boscosa aún en estado de conservación, y por otro lado, plantea la urgente necesidad de que los gobiernos y ONG que promueven REDD deben garantizar el pleno ejercicio de nuestros derechos contenidos en la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, especialmente los derechos territoriales, la libre determinación y el consentimiento libre, previo e informado.
4. Los pueblos indígenas, sin ser responsables directos de los efectos del cambio climático, somos uno de los conglomerados humanos que más estamos siendo afectados, cuyas consecuencias más evidentes son: procesos de desertificación, migración forzosa, desaparición nuestra biodiversidad, pérdida de identidad y hambrunas. Esto plantea la necesidad de que se tomen acciones afirmativas tendientes a compensar los daños materiales y humanos que estamos observando en nuestros territorios, no como un acto de compasión, sino de reparación y justicia social y ecológica.
5. Alentamos a los organismos multilaterales, bilaterales y ONG comprometidas con la salud de la Madre Tierra, los derechos humanos y particularmente los derechos de los pueblos indígenas, que contemplen dentro de sus prioridades estratégicas líneas específicas de asistencia financiera al Foro Indígena Latinoamericano sobre Cambio Climático, a través de sus organizaciones miembros, así como a las organizaciones territoriales indígenas para enfrentar esta crisis ecológica.
6. Las redes indígenas regionales (Enlace Continental de Mujeres, COICA, CAI, CIMA, CICA, Red Latinoamericana de Mujeres sobre Biodiversidad, Alianza Mundial de Bosques Tropicales) reafirmamos nuestro compromiso político de trabajar unidos, tanto en la construcción de propuestas políticas y técnicas, así como en la incidencia subnacional, nacional, regional e internacional en el tema de cambio climático. Todas las redes nos comprometemos a sumar capacidades, experiencias, materiales y recursos para garantizar el pleno y efectivo ejercicio de los derechos indígenas en todos los temas relacionados con el Cambio Climático. ¡Por la Libre Determinación de los Pueblos! ". www.cedin.org
Fuente: www.ecoportal.net / 5-04-10
3. La propuesta para una Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra
Los movimientos y organizaciones sociales organizaron en Mérida, Venezuela, el 20 de marzo de 2010 una Cumbre Nacional acerca de los cambios climáticos y los derechos de la Madre Tierra para elaborar una declaración que será presentada ante la Conferencia Mundial de los Pueblos y Cambios Climáticos y los Derechos de la Madre Tierra en Cochabamba, Bolivia del 19 al 22 de abril de 2010, en esta declaración se propone los derechos de la Madre Tierra y los deberes u obligaciones de la especie humana para con esos derechos que garanticen la continuidad del ser humano en el proceso de evolución de ella.
La Madre Tierra ha venido evolucionando hace 4.500.000.000 de años, a partir de elementos abióticos, luego se incorpora en su dinámica los elementos bióticos y en el momento actual estamos interrelacionados con ellos, provocando grandes transformaciones que han modificado muchos procesos naturales, los cuales se están revertiendo contra nosotros mismo, lo que da lugar a que la especie humana pudiera desaparecer. Así que la Tierra continuará evolucionando con o sin nosotros en la medida que sigamos perturbando su equilibrio ecosferico. Por este motivo los movimientos y organizaciones sociales organizaron en Mérida, Venezuela, el 20 de marzo de 2010 una Cumbre Nacional acerca de los cambios climáticos y los derechos de la Madre Tierra para elaborar una declaración que será presentada ante la Conferencia Mundial de los Pueblos y Cambios Climáticos y los Derechos de la Madre Tierra en Cochabamba, Bolivia del 19 al 22 de abril de 2010, en esta declaración se propone los derechos de la Madre Tierra y los deberes u obligaciones de la especie humana para con esos derechos que garanticen la continuidad del ser humano en el proceso de evolución de ella.
En el ámbito de los derechos emergentes de la madre tierra (pachamama):
Reconocemos:
-La necesidad de entender que el cambio climático es una oportunidad para avanzar en la profundización del catálogo de derechos humanos hasta ahora reconocidos como derechos de primera, segunda y tercera generación. -En virtud de lo anterior, la especie humana debe ahora tener mas obligaciones que derechos para con la Madre Tierra.
-La condición de los derechos de la Madre Tierra da cuenta en definitiva de los derechos emergentes de las generaciones futuras (carácter transgeneracional) convertidos hoy principalmente en obligaciones de las generaciones actuales.
-La noción de derechos colectivos emergentes está fundada en el arropamiento que de los mismos hace la Madre Tierra en su condición de nuevo sujeto de derecho a través de los cuales se garantizan los de las generaciones futuras.
-Un Tribunal Internacional de Justicia Ecológica tendría como fundamento la obligación de establecer estrategias e implementar acciones en las cuales haya una reversión de la carga de la prueba en cuanto al impacto que sobre el Planeta Tierra pueda causar una determinada actividad humana. En este sentido, el Tribunal tendría competencia para aplicar aun de oficio y sin juicio previo sanciones a empresas, Estados, corporaciones e individuos, partiendo de la aplicación real y efectiva del principio precautorio in dubio pro natura recogido en la Declaración de Principios de la Cumbre de la Tierra de 1992 (Cumbre de Río). Es decir que pudiera sancionar y suspender, en los casos en que sea necesario, la participación y expansión de las grandes corporaciones, multinacionales y transnacionales como principales responsables de las consecuencias de los cambios climáticos, en las políticas, planes y programas de los proyectos agro-productivos actuales, públicos y privados.
Premisas para un catálogo de Derechos de la Madre Tierra:
El reconocimiento de la Madre Tierra como titular de derechos que existen desde antes de la existencia de la humanidad, exige necesariamente la transformación del concepto tradicional de sujeto de derecho propio de una visión antropocéntrica de intervención de la naturaleza.
1.- Los derechos de la Madre Tierra incluyen a la totalidad de los derechos humanos consagrados y aun los que no figuren expresamente.
2.- En este sentido, los derechos emergentes de la Madre Tierra serian así el resultado de la conjunción de un conjunto de derechos nuevos de las generaciones futuras que se configuran en obligaciones de las generaciones presentes.
3.- El nuevo sujeto de derecho es la Madre Tierra, pero por el interés general o difuso que implica su ejercicio, nada impide que estos derechos tengan un destinatario más específico que serían los hombres y mujeres que se puedan erigir en su nombre.
4.- El carácter de estos sujetos de derecho que actúan en nombre de la Madre Tierra lo hacen con una finalidad muy concreta: evitar cualquier actividad que ponga en peligro el buen vivir, primero del Planeta y luego de la especie humana.
5.- La premisa más importante de los derechos de la Madre Tierra lo constituye el carácter territorial de los mismos, es decir, todo espacio rico en diversidad biológica y cultural (tangible e intangible) le da contenido a los derechos de la Madre Tierra. Ese seria el carácter territorial de los derechos emergentes.
6.- En virtud de lo anterior, los derechos territoriales son aquellos que son reconocidos a los pueblos y comunidades indígenas, a las comunidades campesinas y rurales y a las comunidades locales o a cualquier otra, que se erijan en nombre de la Madre Tierra para promover acciones de justicia que busquen su cuidado y el buen vivir.
7.- Los derechos de la Madre Tierra se desarrollan y configuran a través de derechos territoriales, los cuales serían la complementación de los derechos indígenas, de los derechos de los agricultores o de los derechos de otros colectivos sociales que requieren del territorio, de la tierra y de los recursos para garantizar su propia sobre-vivencia.
8.- Los derechos de la Madre Tierra entrarían dentro de la categoría de derechos que hemos denominado derechos colectivos emergentes. Estos tienen por objeto garantizar los bienes comunes (públicos) de la humanidad, para preservar la vida en y del Planeta Tierra y la continuidad de la especie humana.
9.- La noción de emergencia de derechos colectivos, se fundamenta en la idea de la aparición de nuevos actores sociales sujetos también de nuevos derechos emergentes. Pero también se manifiesta en la idea del establecimiento junto a los derechos, de obligaciones para con las generaciones futuras, pero sobre todo, de compromisos con la Madre Tierra. El ejercicio aquí de un derecho es indisoluble a la materialización de una obligación.
10.- Uno de los aspectos centrales de estos derechos, es que tanto su ejercicio como su materialización se produce “de abajo hacia arriba”, es decir, desde los propios sujetos de derechos. Un sujeto de derecho es aquel a quien va dirigido una norma en la cual se establecen derechos y obligaciones. En consecuencia, un sujeto de derecho es también el destinatario de una norma
11.- El ejercicio de estos derechos colectivos emergentes puede darse también mediante la definición e implementación de políticas públicas “desde abajo”; la cual se convertiría en un instrumento y en un mecanismo para el ejercicio de derechos reconocidos en el ámbito nacional e internacional.
Deberes u obligaciones de la especie humana para con la madre tierra
Reconocemos:
1.- La valoración y darle la prestancia apropiada a los conocimientos de nuestras civilizaciones ancestrales, indígenas y campesinos, útiles para el conocimiento de nuestra agrobiodiversidad amenazada por los cambios climáticos.
2.- El hecho de acompañar a las fuerzas sociales de cambio considerando la participación amplia, formativa y efectiva en la implementación de acciones para mitigar los cambios climáticos y aminorar las consecuencias suscitadas.
3.- La falta de liderazgo y voluntad política mundial y de estrategias adecuadas y eficientes para combatir las causas y enfrentar las consecuencias de los cambios climáticos.
4.- El resguardo de la transferencia intergeneracional de los saberes tradicionales a las generaciones futuras y de nuestra interculturalidad tropical, base de la cultura por la vida, que se ve amenazada por los cambios climáticos irreversibles los cuales han llegado para quedarse
5.- La especulación financiera suscitada en la comercialización de los sumideros de carbono.
6.- La pérdida de nuestros recursos biológicos y su sustento así como por la pérdida de la agrobiodiversidad lo que potencialmente hará que los gobiernos se debiliten en la gestión de políticas públicas.
7.- La presencia de políticas publicas agroecológicas a objeto de prevenir, corregir y mitigar los impactos de las energías y sustancias contaminantes en la degradación de los suelos.
8.- Que los cambios climáticos afectan desigualmente nuestros territorios rompiendo la relación del equilibrio ecológico, social, económico y espiritual.
9.- Los tipos de hambre que continuamos padeciendo, en especial, los asociados a los cambios climáticos, el de las sequías, inundaciones y demás fenómenos naturales, lo cual genera más precariedad, pobreza y exclusión.
10.- El despilfarro energético y la expoliación de los elementos naturales que la agricultura industrial impone, produciendo un 34% de los gases de invernaderos evidenciando el entrampamiento que significan los modelos científicos tecnológicos dominantes de producción agrícola.
11.- Los cambios en los procesos de floración y maduración de distintas especies de plantas alimenticias y medicinales, que están afectando la producción en los diferentes espacios de la economía agrícola y en consecuencia, la seguridad y soberanía agroalimentaria.
12.- La sociedad humana debe ser preventiva y actuar ante los embates socio-ambientales que generan las migraciones causadas por los problemas ambientales.
13.- Algunos principios que debemos tomar en cuenta en nuestro accionar como el de precaución, de irreversibilidad cero, recolección sostenible, vaciado sostenible donde la explotación de los recursos sea menor a la tasa de renovación.
Propuestas de obligaciones o deberes:
1. Reducir el consumo de bienes y servicios porque a medida que ello ocurra habrá mayor explotación de elementos naturales y mayor contaminación de ellos al usar los medios naturales como sumideros de los residuos gaseosos, líquidos y sólidos generados por las actividades humanas.
Además reusar y reciclar los residuos sólidos.
2. Consumir directamente mas productos naturales agroecológicos porque permitiría ahorro energético en los procesos agrícolas e industriales.
3. Educar la conciencia en el ser humano a través de la integración del sentir, pensar y actuar en la persona a fin de educar para la vida a objeto de lograr un individuo responsable con el cuido de la madre Tierra.
4. Implementar y consolidar los conocimientos, leyes, tecnología, organización social, políticas, planes, programas y proyectos que permitan reducir, controlar y adaptarse a los cambios climáticos.
5. Emplazar a quien(es) tenga(n) responsabilidad(es) formales-morales juridicas y políticas dentro del juego de poder económico mundial:
6. Iniciar, a partir de ahora, procesos inmediatos de sustitución de la energía fósil petróleo. Esto implica que para el año 2020 debemos llegar como sociedad planetaria a una disminución aproximado del 35 al 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero, teniendo como referencia los valores ubicados en el año de 1990.
7. Solicitar reconocimiento y compensación por parte de las naciones responsables del mayor emisión de gases de efecto invernadero.Y en general cualquier proyecto que involucre el uso de los recursos naturales
8. Reconocer a los refugiados y desplazados por razones ambientales, y recompensarles por los agravios ecológicos ocasionados por los cambios climáticos, deteniendo la nefasta degradación de la vida humana y ambiental en los espacios sociales agropoductivos.
9. Prohibir el uso definitivo de tecnologías ambientalmente peligrosas que incrementarán las consecuencias actuales producidas por los cambios climáticos, por el alto nivel de contaminación residual y de efectos irreversibles e inter-actuantes con el ambiente y la salud humana; tecnologías peligrosas como la energía nuclear, ensayos militares, agrocombustibles, captura de carbono, la nanotecnología y la transgénica entre otras tecnologías.
10. Promover, impulsar, consolidar y masificar el uso de tecnologías apropiadas, endógenas y ambientalmente sustentables, las cuales sirvan de antídotos en la recuperación y preservación de los recursos naturales, en especial los bosques y aguas. Otras tecnologías como el uso de la energía solar, eólica, agua y biogás, así como ahorro energético en la producción de biomasa deben fomentar su aplicación.
11. Promover, impulsar y practicar incansablemente las técnicas agroecológicas, con la finalidad de lograr la producción de oxígeno, agua, suelo y alimentos para satisfacer las necesidades vitales humanas, a objeto de establecer definitivamente las bases de la soberanía y seguridad agroalimentaria de la población mundial.
12. Exigir y fomentar iniciativas productivas así como procesos de formación y fomento de la investigación en el área de la agrobiodiversidad, la cual constituye la principal eco-base material de la ciencia y tecnología agroecológica.
13. Introducir medidas para el uso y distribución de la tierra y otros recursos naturales de producción en el mejoramiento y capacidad de uso de la agrobiodiversidad, basándonos en los conocimientos y diálogo de saberes ancestrales y tradicionales.
14. Garantizar la equidad de genero en los espacios de participación político y socio productivo promoviendo relaciones en armonía con la interculturalidad y la integralidad con el ecosistema.
15. Revalorar la inmensa variedad de la agrobiodiversidad tropical sobre la base de nuestra soberanía y seguridad agroalimentaria, confiriendo el prestigio social y el beneficio colectivo de los preservadores originarios (indígenas y campesinos) quienes en su consuetudinario y armónico trabajo con la naturaleza, nos obligan a interpretar los derechos emergentes que ellos reflejan en su largo e histórico devenir.
16. Confeccionar estrategias de adaptabilidad social, ambiental y productiva en nuestros espacios sociales, desde la valoración y debate permanente de las múltiples complejidades producidas por los cambios climáticos.
17. Conformar grupos locales y de base social para impulsar dinámicas de formación y movilización que enfrente la actual crisis en todos los niveles, desde la perspectiva de los niños, mujeres, hombres, pueblos originarios y generaciones venideras entre otras.
18. Luchar por espacios de participación proponiendo, desarrollando y ejerciendo controlaría social en cualquier nivel nacional, regional y local-comunitario, de políticas públicas tendientes a reducir los cambios climáticos.
19. Hacer efectiva la conservación integral, preservación y uso sustentable de la agrobiodiversidad a cualquiera de las políticas, planes, programas y proyectos públicos y privados como estrategia para - efectiva y sustancialmente - disminuir los cambios climáticos y reducir el hambre y la pobreza.
20. Declarar por parte de los pueblos latinoamericanos a la selva Amazona como zona de esencial importancia en la regulación de los cambios climáticos de nuestros países y organo vital de la Pachamama.
21. Apoyar la medida de crear en territorio venezolano al Parque Nacional El Caura como el único Parque que comprenda una gran cuenca hidrográfica y representaría el Parque Nacional más grande del mundo en selva tropical.
22. Impedir la instalación de plantas nucleares en América Latina por los peligros que corren por la contaminación radiactiva, por otra parte no existe tratamiento adecuado de los residuos radiactivos, los cuales se quieren enterrarlos en la tierra o hundirlos en el fondo de los océanos.
23. Hacer efectivo la conservación integral, preservación y uso sustentable de la agrobiodiversidad
Esta declaración fue discutida en seis mesas de trabajo por 84 participantes, evento organizado por el IPIAT, CEPSAL, el 20 de marzo de 2010 en la ciudad de Mérida, Venezuela". Fuente: www.ecoportal.net/ 3-4-2010
4. La Red por una América Latina Libre de Transgénicos
Documento de posición
"Los transgénicos no son la solución al cambio climático"
Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra
Cochabamba - Bolivia
"El cambio climático producirá fuertes impactos en la agricultura. Aunque algunos problemas climáticos como las sequías e inundaciones no son nuevos, no hay duda que el calentamiento global aumentará su frecuencia y magnitud. Ciertas partes del mundo sufrirán efectos más graves que otras, especialmente las zonas semiáridas. En las regiones tropicales y con sequía estacional, podría haber reducción en la productividad de los cultivos. El incremento en la frecuencia de las sequías e inundaciones afectará la producción local negativamente, especialmente entre las poblaciones que viven en modelos productivos de subsistencia.
Frente a esto, las empresas biotecnológicas, se aprestan a hacer propuestas que, lejos de enfrentar el cambio climático, lo que harán es incrementar sus ganancias y sus áreas de acción.
Las empresas transnacionales se preparan para lucrar del cambio climático
El cambio climático ha servido de pretexto para retomar el discurso que en el mundo hay mil millones de personas que padecen hambre por lo que es urgente producir más, y para ello es vital adoptar de manera masiva semillas transgénicas.
Este planteamiento sin duda será acogido por varios gobiernos, pero en el se ignoran varios elementos, como los siguientes:
Que el problema no radica en la producción de alimentos, sino en su distribución, pues desde el año 1986 había suficiente comida para alimentar a 6000 millones de personas y desde hace años la producción de alimentos supera a las necesidades mundiales, por eso en algunas regiones del mundo se bota la comida para mantener estables los precios en el mercado mundial
Que hasta el momento, los cultivos transgénicos que se comercializan de manera masiva, han sido desarrollados sÓlo para ser tolerantes al uso de herbicidas y para producir plantas insecticidas, resistentes a ciertas plagas, no para producir más. De hecho estudios realizados por científicos en universidades y centros de investigación de varias partes del mundo demuestran que los transgénicos son menos productivos que los cultivos convencionales.
Que sólo cuatro cultivos transgénicos han logrado ser comercializados y principalmente están destinados para la alimentación animal. Esto es fatal desde el punto de vista energético, pues en promedio se necesita 700 calorías de grano para producir 100 calorías de carne. Por lo tanto, producir maíz o soya para alimentación animal acelera el cambio climático.
Que los cultivos transgénicos están diseñados para una agricultura industrial a gran escala, altamente demandante de insumos en base de petróleo (como fertilizantes, plaguicidas y mecanización), y por lo tanto es un modelo que genera gases de efecto invernadero, acelerando el calentamiento global.
Que en los países de América Latina este tipo de agricultura está destinada a la exportación. Una de las principales fuentes de generación de gases de efecto invernadero es el transporte mundial de alimentos.
Los cultivos transgénicos no solucionan ni calentamiento global ni el problema alimenticio global y local.
Nuevos transgénicos con resistencia a sequías
De cara al cambio climático las empresas biotecnológicas están trabajando en una nueva generación de cultivos transgénicos con tolerancia a cantidades mínimas de agua o con capacidad de desarrollarse en suelos donde antes era imposible implementar cultivos a gran escala.
Esto permitirá la introducción de la agricultura industrial, y a las empresas que las promueven, en áreas que tradicionalmente han sido ocupadas por poblaciones muy tradicionales, como son recolectores de productos del bosque o pastores nómadas.
Estos programas son promovidos con mucha agresividad en el continente africano, pero no se descarta que sean aplicados a las zonas áridas y semi-áridas de América Latina. Entre ellos se incluye un maíz resistente a las sequías –WEMA- (por sus siglas en inglés), llevado a cabo por Monsanto, el CIMMYT y otras organizaciones con fondos de la Fundación Gates. El proyecto viene acompañado con un paquete químico que incluye fertilizantes inorgánicos y agrotóxicos.
Este abordaje ignora que la tolerancia a las sequías un fenómeno complejo, que está controlado por varios genes que trabajan en sinergia con factores ambientales y culturales.
Pero la adopción de este maíz o de otros cultivos transgénicos que podrían desarrollarse, permitirá el ingreso de las empresas biotecnológicas a nuevas zonas, lo que irá de la mano de la pérdida de derechos territoriales de las comunidades que han ocupado tradicionalmente estos territorios.
Este puede ser un primer paso de ocupación del territorio que luego puede ser usado en proyecto inmobiliarios o para la extracción de otros recursos, como el agua subterránea.
Dentro de esta estrategia se incluyen también los proyectos de plantar especies como la Jatropha y la higuerilla para la producción de agrocombustibles, que son implementados de la mano del acaparamiento de vastos territorios en África, Asia y América Latina.
Cuáles son nuestras propuestas
América Latina es la región con mayor agrobiodiversidad del Planeta. En muchas zonas perduran grupos humanos que han domesticado plantas y seleccionado variedades con una gran capacidad de adaptación a las fluctuaciones climáticas, las mismas que forman parte de sistemas productivos que son parte de la sobrevivencia material y cultural de estos pueblos.
Hay muchos pueblos que a lo largo del proceso de la conquista fueron empujados a las zonas más vulnerables, y fueron adaptándose a estas condiciones extremas, produciendo alimentos con mucha esfuerzo.
Por otro lado está la agricultura campesina basada en una rica agrobiodiversidad y en modelos productivos con mucha capacidad de adaptación a las variaciones climáticas. Una forma de producir dirigida a mercados locales o regionales, para la consecución de la soberanía alimentaria.
Mucho podemos aprender de estos pueblos para enfrentar el cambio climático. Es en estas formas de trabajar la tierra y cultivar la biodiversidad donde posiblemente se encuentre la respuestas que pueden no sólo ayudarnos a adaptar al cambio climático, sino a frenar su crecimiento acelerado.
Por lo tanto hacemos un llamado a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra:
Declarar al sistema en el que se sustenta y promociona la agricultura transgénica como una causa importante del cambio climático
Por ello es necesario hacer una reversión programada de los territorios ocupados por cultivos transgénicos hacia una agricultura más compatible con el ambiente y el clima global
Prohibir la expansión de los cultivos transgénicos a zonas donde aun no han sido introducidos
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Documentos/Los_transgenicos_NO_son_la_solucion_al_cambio_climatico/ 14-4-2010
5. La imperiosa implementación de un modelo agroecológico
"Es necesario arrancar el velo de la mentira: lejos estamos del Uruguay natural. El país se encuentra a esta altura en un proceso de extranjerización y de degradación socio-ambiental progresivo, fruto, esencialmente, de la falta de voluntad política para implementar un modelo agroeocológico incluyente y participativo, con bases en una visión diferente del uso y conservación sostenible de los distintos bienes y servicios de nuestro ambiente.
Entre 2000 y 2008 se
vendieron 5,4 millones de hectáreas de suelo uruguayo a extranjeros, en su
inmensa mayoría no residentes. Esto es el equivalente a la superficie
agropecuaria de los departamentos de Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano y
Colonia juntos.
Gran parte de estas transacciones se realizaron en 2007 y fueron adquisiciones
realizadas por empresas extranjeras: grupos sojeros de Argentina, ganaderos de
Brasil, fondos de inversión de Nueva Zelanda y Estados Unidos y compañías
forestales de Europa.
A fines de 2008 se calculaba que los extranjeros detentaban la cuarta parte del
suelo productivo del país.
De acuerdo con las cifras que maneja el Grupo Guayubira, al día de hoy habría al
menos 680.000 hectáreas en manos de empresas forestales extranjeras.
Con respecto a la forestación, la concentración de tierras en pocas manos es un
ejemplo: 250.000 hectáreas en manos de un solo consorcio integrado por Stora
Enso y Arauco. Para tener una idea acerca del tamaño de este latifundio, basta
decir que equivale a cinco departamentos del tamaño de Montevideo.
Qué pasa con nuestros vecinos
Brasil se convirtió el año pasado en el mayor consumidor mundial de agrotóxicos
con 733,9 millones de toneladas. De esta forma superó a Estados Unidos que ese
año utilizó 646 millones de toneladas.
Con estas escalofriantes cantidades de veneno utilizados en la agricultura, no
es de extrañar que rastros de los mismos perduren en frutas, hortalizas,
cereales, leche y carne.
De acuerdo a los últimos datos proporcionados por la Agencia Nacional de
Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa), más del 15 por ciento de los alimentos
consumidos en el país contienen un exceso de residuos de agrotóxicos.
El 64 por ciento de las muestras de morrón (pimiento) analizadas presentaron
irregularidades, seguidas por las de frutilla, uva y zanahoria, con 30 por
ciento de muestras irregulares cada una.
Todos los alimentos analizados presentaban índices de agrotóxicos por encima del
límite permitido o residuos de productos no autorizados. En el caso de los
morrones, de los 22 agrotóxicos detectados en su cultivo 18 no son autorizados,
irregularidad que también se constató en las 365 muestras de frutillas
estudiadas. ¿A esto se le llama alimentación saludable?
La Argentina cuenta con 17 millones de hectáreas sembradas de soja transgénica y
consume entre 180 y 220 millones de litros de glifosato por año.
¿Adónde va todo este veneno, y otros que se usan en éste y otros cultivos? ¿Al
suelo? ¿Al aire? ¿Al agua? ¿A los alimentos? ¿A los pobladores? ¿A los
trabajadores rurales? ¿Qué consecuencias tiene en la salud? ¿Que consecuencias
tiene en la salud consumir soja transgénica?
Son demasiadas dudas e incertidumbres, y la lista podría ser aún mucho más
larga.
Soberanía alimentaria
Como resultado de la aplicación de los principios agroecológicos se logra
transitar hacia la soberanía alimentaria de un país.
Antes de la colonización todas las culturas del mundo eran alimentariamente
soberanas, o sea, producían lo que consumían.
Con la colonización las mejores tierras de los países del Sur, las que antes
producían alimentos para las poblaciones locales, se convirtieron en plataformas
de exportación; se destinaron a producir alimentos para mercados lejanos.
La soberanía alimentaria es el derecho de todos los pueblos a poder definir su propio sistema de producción, distribución y consumo de alimentos. Es el derecho de los pueblos rurales a tener acceso a la tierra, a poder producir para sus propios mercados locales y nacionales, a no ser excluidos de esos mercados por la importación de mercaderías provenientes de las empresas transnacionales. Y también es el derecho de los consumidores a tener acceso a alimentos sanos, accesibles, culturalmente apropiados con la gastronomía, la historia culinaria de su país y producidos localmente.
Si un país no es capaz de alimentar a su propia gente, si depende del mercado mundial para la próxima comida, se coloca en una situación profundamente vulnerable frente a la buena voluntad de las superpotencias o las fluctuaciones del mercado. Por eso se utiliza el concepto de “soberanía”.
La soberanía alimentaria y la sustentabilidad están entre las más importantes prioridades, antes que las políticas de comercio.
En este contexto, ¿quién decide lo que comemos? La respuesta es clara: un puñado de transnacionales de la industria agroalimentaria que, con el beneplácito de gobiernos e instituciones internacionales, acaban imponiendo sus intereses privados por encima de las necesidades colectivas. Ante esta situación, nuestra seguridad alimentaria está gravemente amenazada.
“Un pueblo que no logra producir sus propios alimentos es un pueblo esclavo, dependiente… política, económica e ideológicamente".
Un cambio hacia la agroecología
Urge hacer un cambio de la actual tecnología en la producción, hacia una
agricultura con base en los principios de la agroecología, sana y sustentable,
una producción agrícola que parta del respeto y del equilibrio con las
condiciones naturales, la cultura local y los saberes tradicionales.
Está demostrado que los sistemas de producción agroecológicos pueden ser hasta
más productivos, resisten mejor las sequías y los cambios climáticos y que por
su bajo uso de insumos externos son más sustentables económica, ambiental y
socialmente.
Ya no es posible sostener el lujo de consumir alimentos cuyos precios estén
vinculados al petróleo, ni mucho menos dañar la productividad futura de los
suelos por medio de la agricultura convencional-industrial, con grandes
extensiones de monocultivos mecanizados y llenos de venenos y transgénicos.
La producción natural ha alimentado al mundo durante miles de años, y sin ayuda
del gobierno. Porque, ya está bien claro, la agricultura convencional no es
rentable. Está sostenida o subsidiada por fondos públicos. Los agricultores
químicos o convencionales no sobrevivirían sin las ayudas gubernamentales
(subsidios), si no véase lo que está pasando con la lechería, la ganadería, la
horticultura, etc.
Está claro que se necesita un paradigma alternativo de desarrollo agrícola, uno
que propicie formas de agricultura ecológica, sustentable y socialmente justa.
Rediseñar el sistema alimentario hacia formas más equitativas y viables para agricultores y consumidores requerirá cambios radicales en las directrices políticas y económicas que determinan qué, cómo, dónde y para quién se produce.
El concepto de soberanía alimentaria debiera transformarse en política agraria
clave, ya que constituye la única alternativa viable a un sistema alimentario
que depende de importaciones tanto de alimentos como de insumos y tecnología
foránea y cara.
La función de la agricultura debe ser alimentar a la población, no la
especulación monetaria. Por encima del beneficio empresarial está el derecho de
las personas a la alimentación.
El país está hoy ante una encrucijada y tiene que elegir entre dependencia o
soberanía alimentaria, entre biodiversidad o transgénicos, entre alimentos sanos
y energéticos o contaminados con venenos, entre productores agropecuarios o
agronegocios empresariales y entre soberanía territorial o extranjerización de
la tierra.
En definitiva, entre una producción ambientalmente sustentable y socialmente
equitativa o un modelo agroexportador industrial que ya ha demostrado ser social
y ambientalmente destructivo.
Las respuestas a la crisis de alimentos, del clima, de energía y la financiera no serán dadas por la vía del mercado, sino por la construcción de un nuevo paradigma donde el uso racional de los recursos naturales pase a tener la centralidad en el futuro de la civilización.
En ese sentido, la agricultura familiar de base agroecológica tiene las
condiciones para dar las respuestas consistentes y sustentables a los dilemas de
la civilización. El modelo de agricultura industrial o convencional que hace uso
del paquete tecnológico solamente profundizará dicha crisis.
Se ha convertido al mundo entero en una mercancía, y lo que no tiene valor
comercial no sirve, no importa y es exterminado. Pero, como dijo el jefe indio
Noah Sealth: “El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que
haga con la trama se lo hará a sí mismo”.
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Documentos/La_imperiosa_necesidad_de_un_nuevo_paradigma /23-3-2010
6. La Vía Campesina convoca contra el apoderamiento oligopólico de lod sistemas alimentario y agrícola del mundo
¡‘No’ Al Control de las Transnacionales sobre la
Agricultura y la Alimentación!
Para conmemorar el Día Internacional de las Luchas Campesinas el 17 de abril de 2010, el movimiento internacional la Vía Campesina hace un llamado a sus organizaciones miembros, a sus aliados, y a quienes apoyan al movimiento a unirse contra las transnacionales quienes tratan de apoderarse de sistemas de alimentación y agricultura en todo el mundo.
17 de abril 2010 - Participa en el Día Internacional de las Luchas Campesinas
Para conmemorar el Día Internacional de las Luchas Campesinas el 17 de abril de 2010, el movimiento internacional la Vía Campesina hace un llamado a sus organizaciones miembros, a sus aliados, y a quienes apoyan al movimiento a unirse contra las transnacionales quienes tratan de apoderarse de sistemas de alimentación y agricultura en todo el mundo.
El 17 de abril de 1996 fueron masacrados 19 campesinos brasileños quienes defendían su derecho a producir alimentos y exigían acceso a la tierra. Desde esa masacre que sucedió en El Dorado dos Carajás, todos los años hasta esta fecha se organizan movilizaciones en todo el mundo por movimientos campesinos, comunidades, grupos de estudiantes, organizaciones no gubernamentales y activistas para exigir soberanía alimentaria y el derecho campesino a producir alimentos.
El año 2009 concluyó con tres cumbres internacionales: la Cumbre sobre la Seguridad Alimentaria, organizada en Roma por la Organización Mundial de la Agricultura y Alimentación (FAO), la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra así como la cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima en Copenhague. En cada uno de estos eventos las trasnacionales mostraron su convicción por controlar los sistemas alimenticios y de agricultura, los mercados, la tierra, las semillas y el agua -es decir toda la naturaleza- a escala mundial. Trasnacionales tales como Monsanto, Cargill, Archer Daniel Midland y Nestlé asistieron a estas cumbres con verdaderas armadas de grupos de presión con el propósito de crear políticas de acuerdo a sus intereses.
Por ejemplo, la transnacional Monsanto, basada en los Estados Unidos, quiere recibir fondos públicos para subsidiar su semilla de soja marca ‘Roundup Ready’, la cual está genéticamente modificada para ser resistente a glifosato (vendida por la misma compañía bajo el nombre de ‘Roundup’), el herbicida más común a nivel mundial. Monsanto insiste que la soja ‘Roundup Ready’ ayudará a reducir el cambio climático porque la resistencia al herbicida ‘Roundup’ significa que pueden ser cultivados sin arar la tierra (lo cual emite dióxido de carbono), técnica se conoce como “agricultura sin labranza”. Monsanto argumenta que sus semillas y herbicidas deberían ser elegibles para recibir créditos de carbono a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio como parte de la Convención sobre Cambio Climático de la ONU (CMNUCC).
Sin embargo la realidad es que Monsanto y otras transnacionales son entre las entidades que más contribuyen al cambio climático y otras crisis del medio ambiente porque promueven un modelo no sustentable de agricultura industrial.
Las trasnacionales también aumentan la pobreza y la recesión económica en todo el mundo. Mientras que incrementan su control sobre las tierras y los mercados de productos agropecuarios, las transnacionales obligan a los campesinos a dejar sus tierras y reducen las oportunidades para encontrar empleo en áreas rurales. El resultado es que los barrios pobres de las periferias de las ciudades se llenan con más y más gente desesperada y de familias sin empleo.
Las transnacionales continúan al tener ganancias enormes mientras que el hambre y la pobreza siguen creciendo. Es por eso que la movilización contra las transnacionales es hoy en día una prioridad para la Vía Campesina. Nuestro movimiento tiene la visión de un mundo en el cual las trasnacionales como Monsanto, Cargill, Carrefour y Walmart, con su destrucción de la naturaleza y de humanidad dejarán de existir. Serán remplazados por miles de millones de campesinos y campesinas de pequeña y mediana escala que producen alimentos sanos para mercados locales y regionales, preservando la biodiversidad, protegiendo recursos acuíferos, manteniendo el carbono en los suelos y revitalizando economías rurales.
Para celebrar el 17 de abril del 2010 la Vía Campesina hace un llamado a sus miembros y aliados para unirse e incrementar la resistencia contra las nacionales y para amplificar las voces y los derechos de los campesinos y las campesinas en todo el mundo.
¿Cómo es posible involucrarse?
* Creando conciencia sobre la destrucción causada por las transnacionales y sobre los beneficios de la agricultura campesina; organizando un evento dentro de cada comunidad, escuela, ciudad u organización. Movilizaciones posibles pueden ser protestas, debates públicos, acciones directas, presentación de películas, organizar un mercado de productos campesinos, organizar intercambio de semillas campesinas, o concursos de canciones o dibujos.
* Suscribirse a la lista de la Vía Campesina sobre el 17 de abril y mantenerse informados sobre las acciones que están siendo organizadas por todo el mundo; puedes recibir nuestra guía de acción y comentar tus planes con otros que conozcas. Las suscripciones se pueden hacer aquí: http://viacampesina.net/mailman/listinfo/via.17april_viacampesina.net
* Por favor comunícanos lo más pronto posible que el tipo de actividades se están planeando para que se publiquen en nuestro página web: www.viacampesina.org"
La Vía Campesina www.viacampesina.org
Fuente: www.ecoportal.net / 14-04-10
7. La soberanía alimentaria como la mejor alternativa para acabar con el hambre en el mundo
La soberanía alimentaria se demuestra, de este modo, como la mejor alternativa para acabar con el hambre en el mundo. Se trata de devolver el control de las políticas agrícolas y alimentarias a los sectores populares así como su acceso a la tierra y a los bienes comunes.
Vivimos un contexto de crisis sistémica múltiple: económica, ecológica, alimentaria, de los cuidados, energética… Y el sistema capitalista, lejos de dar respuesta a unas crisis que él mismo ha creado, apuesta por una huída hacia delante: mayor privatización de los servicios públicos, expolio de los recursos naturales, soluciones tecnológicas al cambio climático, ayudas a las empresas privadas y a la banca.
La crisis alimentaria muestra una de las caras más dramáticas del sistema capitalista actual con más de mil millones de personas en el mundo, una de cada seis, que pasan hambre, especialmente en los países del Sur. Paradójicamente, en los últimos veinte años mientras la población crecía a un ritmo del 1.14% anual, la producción de alimentos aumentaba en más de un 2%. Con estas cifras podemos concluir que en la actualidad se produce suficiente comida para alimentar a la población mundial. Pero, ¿cuál es el problema? Que si no se tienen suficientes ingresos para pagar su precio, no se come.
Las políticas neoliberales aplicadas a la agricultura en los últimos treinta años (revolución verde, deslocalización, libre comercio, descampesinización…), nos han conducido a una creciente inseguridad alimentaria. La comida se ha convertido en un negocio, un bien privatizado, en manos de un puñado de empresas de la industria agroalimentaria, con el beneplácito de gobiernos e instituciones internacionales.
Frente a esta situación, cumbre tras cumbre la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el G20, junto con las principales empresas del sector, nos dicen que para salir de la crisis es necesario una nueva revolución verde, más transgénicos y libre comercio. Nos quieren hacer creer que las políticas que nos han conducido a la presente situación, nos sacarán de la misma.
Agricultura local, campesina y ecológica
Pero existen alternativas. La relocalización de la agricultura en manos del campesinado, nos permitirá garantizar el acceso universal a los alimentos. Así lo constatan los resultados de una exhaustiva consulta internacional que duró cuatro años e involucró a más de 400 científicos, realizada por la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD en sus siglas en inglés), un sistema de evaluación impulsado ni más ni menos que por el Banco Mundial en partenariado con la FAO, el PNUD, la UNESCO, representantes de gobiernos, instituciones privadas, científicas, sociales, etc, tomando como modelo el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio.
Es interesante observar como, a pesar de que el informe tenía detrás a estas instituciones, concluía que la producción agroecológica proveía de ingresos alimentarios y monetarios a los más pobres, a la vez que generaba excedentes para el mercado, siendo mejor garante de la seguridad alimentaria que la producción transgénica. El informe del IAAST apostaba por la producción local, campesina y familiar y por la redistribución de las tierras a manos de las comunidades rurales. El informe fue rechazado por el agrobusiness y archivado por el Banco Mundial, aunque 61 gobiernos lo aprobaron discretamente, a excepción de Estados Unidos, Canadá y Australia, entre otros.
En la misma línea se posicionaba un estudio de la Universidad de Michigan (2007), que concluía que las granjas agroecológicas son altamente productivas y capaces de garantizar la seguridad alimentaria en todo el planeta, contrariamente a la producción agrícola industrializada y el libre comercio. Sus conclusiones indicaban, incluso las estimaciones más conservadoras, que la agricultura orgánica podía proveer al menos tanta comida de media como la que se produce en la actualidad, aunque sus investigadores consideraban, como estimación más realista, que la agricultura ecológica podía aumentar la producción global de comida hasta un 50%.
En el ámbito de la comercialización se ha demostrado fundamental, para romper con el monopolio de la gran distribución, el apostar por circuitos cortos de comercialización (mercados locales, venta directa, grupos y cooperativas de consumo agroecológico…), evitando intermediarios y estableciendo unas relaciones cercanas entre productor y consumidor, basadas en la confianza y el conocimiento mutuo, que nos conduzcan a una creciente solidaridad entre el campo y la ciudad. En la actualidad, la gran distribución (supermercados, cadenas de descuento, hipermercados, etc.) monopoliza la cadena de comercialización de los alimentos, sacando el máximo beneficio a costa de explotar a trabajadores, campesinos, medio ambiente.
La soberanía alimentaria se demuestra, de este modo, como la mejor alternativa para acabar con el hambre en el mundo. Se trata de devolver el control de las políticas agrícolas y alimentarias a los sectores populares (campesinos, trabajadores, consumidores, mujeres…), así como su acceso a la tierra y a los bienes comunes (agua, semillas…). Una soberanía alimentaria que tendrá que ser profundamente feminista, reconociendo el papel de la mujer como garante de la alimentación a escala mundial, y luchando contra la opresión no sólo de un sistema capitalista sino también patriarcal.
*Aportación al taller sobre agroecología y
soberanía alimentaria en la 2a Conferencia sobre Decrecimiento – Barcelona, 26
al 28 de marzo 2010.
Fuente
original:
Servindi
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/ 5-4-2010
8. La soberanía alimentaria, la producción agroecológica y el consumo responsables en unidad indisoluble
Por Pilar Galindo
"Soberanía alimentaria y consumo responsable.
Seguridad alimentaria para un mundo rural vivo.
No puede haber soberanía alimentaria sin promover la producción agroecológica y el consumo responsable, sin denunciar los daños de la agricultura química y transgénica desconectando de ella paulatinamente. El crecimiento del consumo responsable y la producción campesina agroecológica es la condición para el decrecimiento de la agricultura capitalista. Sin interrumpir la producción competitiva para el mercado global que arrasa la producción para el mercado local de los países donde exportamos y sin frenar el consumismo compulsivo y enfermante de las clases medias en los países ricos, no puede haber soberanía alimentaria. Sin crecimiento de la soberanía alimentaria en la sociedad, no hay decrecimiento que valga.
"El Área de Agroecología y Consumo Responsable inició su andadura en julio de 2001. Preparábamos la contestación al semestre de presidencia española de la Unión Europea (de enero a junio de 2002) desde unos cuantos grupos autogestionados de consumo agroecológico. En pocos meses conseguimos impulsar un área que, desde el “Movimiento contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra”, de dimensión estatal, participó en la contracumbre de la reunión de Ministros de Agricultura de Murcia (marzo de 2002), en el Foro Social Trasatlántico en Madrid (mayo de 2002) y en la Contra cumbre de Jefes de Estado en Sevilla (junio de 2002), así como en la convocatoria de la huelga general del 20 de junio de 2002 contra el decreto del gobierno del PP reduciendo las prestaciones por desempleo.
Trabajamos para expresar socialmente y con fundamento, la alarma social y la desconfianza por los escándalos alimentarios y las epidemias producidas por los abusos de las multinacionales y las políticas alimentarias de los gobiernos. Elaboramos discursos críticos, no sólo contra el modelo mercantil-industrial globalizado de producción de alimentos, sino también contra sus formas de distribución y consumo. Denunciamos la Política Agraria Común como motor de ese modelo agroalimentario que extiende la agricultura química y transgénica, contamina la naturaleza y elimina agricultores en todo el mundo, siendo responsable del hambre en los países empobrecidos y de la obesidad y otras enfermedades producidas por la toxicidad y el exceso de comida en los países ricos.
Señalamos la brecha que el mercado abre entre productores y consumidores como la principal dificultad para unificar las luchas del campo con las de la ciudad. Cualquier solución que se plantee sólo los problemas de una de las partes, impide abordar el problema de la seguridad y la soberanía alimentaria desde las necesidades de todas las víctimas de la globalización alimentaria.
Los Grupos Autogestionados de Konsumo (GAKs) nos sumábamos a la Campaña contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra impulsando el Area de Agroecología y Consumo Responsable como un espacio para la soberanía alimentaria desde nuestra propia práctica, reconociendo a las otras áreas temáticas del movimiento en una relación igualitaria y de apoyo mutuo (1).
Hoy, 9 años después, tenemos aún más razones para retomar, bajo el patrimonio común de la Campaña Contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra, la crítica contra la presidencia española de la UE desde la apuesta por la soberanía alimentaria frente al mercado global.
En todos estos años, nuestra actividad ha adoptado formas diversas. Nuestras conciencia es hoy mayor respecto a los daños de la globalización alimentaria, los transgénicos, las nefastas consecuencias de la Política Agraria Común y de las políticas de las instituciones internacionales para la globalización alimentaria (OMC, FAO, OMS, OIE). Hemos profundizado, práctica y teóricamente, la soberanía alimentaria impulsando el crecimiento del consumo responsable a la par que la producción agroecológica. La agroecología y el consumo responsable son los actores capaces de impulsar la soberanía alimentaria. Sin ellos estamos ante una noción abstracta y vacía de contenido, con la que se pueden hacer jornadas y escribir libros, pero no enfrentarse a la alimentación en manos del mercado oponiéndole una seguridad alimentaria con dimensión popular.
No puede haber soberanía alimentaria (derecho de los pueblos a organizar la alimentación para su propia población contando con la naturaleza que les aloja, los campesinos que cultivan los campos y cuidan el ganado) sin promover la producción agroecológica y el consumo responsable, sin denunciar los daños de la agricultura química y transgénica desconectando de ella paulatinamente. El crecimiento del consumo responsable y la producción campesina agroecológica es la condición para el decrecimiento de la agricultura capitalista. Sin interrumpir la producción competitiva para el mercado global que arrasa la producción para el mercado local de los países donde exportamos y sin frenar el consumismo compulsivo y enfermante de las clases medias en los países ricos, no puede haber soberanía alimentaria. Sin crecimiento de la soberanía alimentaria en la sociedad, no hay decrecimiento que valga.
El consumo responsable agroecológico como movimiento organizado de consumidores conscientes, es el aliado imprescindible de la producción agroecológica. Su herramienta es la educación alimentaria para frenar el consumismo irresponsable que la izquierda capitalista reclama para salir de la crisis y volver a la senda del crecimiento.
¿Qué clase de Soberanía Alimentaria defienden las burocracias agrarias que perteneciendo al movimiento mundial de campesinos también pertenecen a la patronal agraria europea? ¿De qué Soberanía Alimentaria hablan, en las mesas de negociación con el gobierno cuando defienden el aumento de la competitividad, “jubilando” a las pequeñas explotaciones, exigiendo precios especiales para el gasóleo agrícola y “rebajas” en su contribución a la Seguridad Social como empresarios? ¿Qué Agricultura y Alimentación Sostenible promueven cuando, cada día, se olvidan de la producción ecológica promoviendo entre sus agricultores los cultivos industriales y los agrocombustibles? ¿Qué defensa de la Agroecología supone mantener dentro de sus sindicatos un sector agroecológico marginal y decorativo, en medio de políticas de producción industrial para los mercados mundiales, cargada de químicos y transgénicos? ¿A qué Política Agraria Común aspiran si sólo sacan a los agricultores a la calle, cuando sube el petróleo, bajan los precios, se recortan las subvenciones o se amplían los contingentes de importación del norte de África por los acuerdos Euromediterráneos? ¿Ofrecen su lealtad a los agricultores que representan y a la Vía Campesina o a las Interprofesionales agroexportadoras controladas por las multinacionales de la industrialización y globalización de los alimentos?
Estos sindicatos burocratizados y dependientes de las subvenciones cuestionan las políticas globalizadoras sólo cuando las padecen como víctimas, pero las apoyan y reclaman en cuanto beneficiarios. Desde esta esquizofrenia, que no es exclusiva del sector agrario, se puede hacer poco a favor de la soberanía alimentaria aunque se la invoque en vano. La mayoría de los dirigentes agrarios, atrapados por el discurso modernizador, posibilista, competitivo y la concertación con el gobierno de turno, ocultan a sus bases la catástrofe de una estrategia que sólo es una huida hacia delante. El resultado de esta estrategia, más allá de los discursos y el doble lenguaje, es la desaparición constante de más agricultores y ganaderos quedando una “agricultura familiar” cada vez más empresarial, tecnificada y exportadora.
Los agricultores y ganaderos que se afanan por la agroecología y la soberanía alimentaria dentro de estas organizaciones están muy solos. Confundidos por los discursos de sus organizaciones y por las alianzas decorativas y demagógicas con otros sectores de la sociedad, necesitan nuestra ayuda para construir la soberanía alimentaria. Pero también necesitan construir alianzas verdaderas saliendo a denunciar los daños de las políticas agrarias y de las falsas soberanías alimentarias".
Pilar Galindo, GAKs, 23 de marzo de 2010.Area de Agroecología y Consumo Responsable del Movimiento contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra –
Fuente: www.ecoportal.net /1-4-2010
1. La Defensa del Agua, la Vida y la Soberania Alimentaria
"Demandamos la implementación urgente de una verdadera Revolución Agraria integral, que desplace el modelo privatizador, acaparador y excluyente de la economía agraria y del consumo de alimentos."
"A las Comunas, Comunidades, Pueblos y Nacionalidades
A las Organizaciones Sociales y Populares
A los ecuatorianos y ecuatorianas
La concentración en pocas manos de la tierra y el agua son dos problemas que forman parte de una misma realidad: la injusta distribución de las riquezas en el campo.
Las reformas agrarias de 1964 y 1973 y la primera ley de aguas de 1972 no cambiaron las estructuras del modelo agrario. Se limitaron únicamente a eliminar las formas semifeudales y latifundistas de producción y explotación de la mano de obra. La concentración de tierras sigue siendo injusta y con el neoliberalismo empeoró. Actualmente las UPAs (Unidades productivas agrarias) más pequeñas, aquellas que tienen menos de 5Ha. y las que tienen hasta 10 Ha . juntas siembran el 11.9% de la superficie cultivable y representan el 83.6% de productores, mientras las UPAs de más de 100ha. cultivan el 42.5% de las tierras y sólo representan el 2.1%. De igual manera con la comercialización de alimentos; sólo dos empresas (SUPERMAXI y MI COMISARIATO) controlan el 36% del mercado nacional. Este modelo beneficia únicamente la agroindustria para la exportación, mientras que la pequeña y mediana producción cada vez ha ido perdiendo capacidad productiva, encareciendo los productos de primera necesidad y empobreciendo a la mayoría de los ecuatorianos.
En los 3 años de gobierno la “revolución ciudadana” esta situación apenas ha cambiado en su superficie; los bonos de pobreza, la repartición de urea, entrega de borregos, socio bosque, socio páramo ayudan la crisis, mucho menos la injusta realidad económica del campo y de la ciudad.
El acaparamiento del agua es otro de los principales problemas y causa de la actual conflictividad social en el campo y la ciudad. Bajo el neoliberalismo se destruyó la débil institucionalidad estatal que regulaba la tenencia y el aprovechamiento hídrico y se promovió la apropiación y privatización ilimitada. En los últimos 20 años, el 1% de grandes propietarios (hacendados, agroindustriales, camaroneros, floricultores, hidroeléctricos, bananeros) monopolizan el 67% del agua de riego, mientras que los pequeños productores (comunidades, asociaciones agrícolas, cooperativas, pequeños propietarios), que son el 86% de los productores, apenas controlan el 23% del agua. Si a esto sumamos las concesiones para las hidroeléctricas, minerías o para simple especulación del mercado del agua, en el país el 75% de los recursos hídricos están en manos privadas. Con la “revolución ciudadana” no se ha cambiado absolutamente nada.
Frente a los avances logrados por el levantamiento indígena del 28 de septiembre y las mesas de diálogo del año pasado, el gobierno negocia la nueva ley de aguas con los empresarios acaparadores y privatizadores del agua y desconoce cualquier avance que permita la desprivatización y redistribución. El acuerdo gobierno-empresarios sólo admitiría revisar algunas concesiones, pero el modelo heredado del neoliberalismo se mantendría. Esto también explica el incumplimiento de las transitorias XXVI y XXVII de la Constitución Política , que ordenan la auditoría y la revisión de las concesiones, y la redistribución del agua.
La nueva Constitución define como Plurinacional al Estado Ecuatoriano, reconoce los derechos de la naturaleza, el derecho humano al agua, y prohíbe expresamente su privatización y determina que únicamente podrá ser manejado mediante entidades públicas y comunitarias. Precisamente estos principios se desconocen o se reducen a la mínima expresión en las leyes que se están aprobando en la Asamblea Nacional , incluido la ley de aguas; es decir, desconocen las propuestas que desde el movimiento indígena y otros sectores sociales hemos presentado.
En los hechos hemos constatado que el gobierno de Alianza País NO TIENE VOLUNTAD POLITICA para el diálogo, ni radicalizar el proceso; lo que queda de la “revolución ciudadana” es un simple slogan publicitario. Los cambios deben ser con la participación de las mayorías, no es obra exclusiva de un “príncipe” o un “déspota ilustrado”. La historia ecuatoriana y mundial nos demuestra que un proceso revolucionario se queda en simples reformas, o lo que es peor en derrota, si no moviliza, organiza y eleva la conciencia política y cultural de los pueblos.
Siguen en pie los anhelos por dejar atrás la “larga noche neoliberal” y avanzar en las grandes transformaciones económicas, políticas, culturales y sociales. Las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades y los sectores sociales organizados estamos dispuestos hacer efectiva la construcción del Estado Plurinacional e intercultural para alcanzar un verdadero Sumak Kawsay.
Por todo esto manifestamos:
· Que no hay voluntad política para institucionalizar la plurinacional de todas las estructuras del Estado; se sigue imponiendo un modelo uninacional y neocolonial, desde una visión excluyente y privatizadora.
· Nos acogemos al derecho constitucional, art. 98: “Los individuos y los colectivos podrán ejercer el derecho a la resistencia frente a acciones u omisiones del poder público o de las personas naturales o jurídicas no estatales que vulneren o puedan vulnerar sus derechos constitucionales, y demandar el reconocimiento de nuevos derechos.”
Por lo tanto demandamos:
· La implementación urgente de una verdadera Revolución Agraria integral, que desplace el modelo privatizador, acaparador y excluyente de la economía agraria y del consumo de alimentos. Que se construya la soberanía alimentaria, como una alternativa para superar la crisis agraria, el alto costo de la canasta básica de los productos de primera necesidad a esto se suma las duras consecuencias de la sequía.
· Que el debate y aprobación del proyecto de Ley de Aguas. La Asamblea Nacional asuma de manera decidida la desprivatización y la redistribución equitativa de los Recursos Hídricos e instaure una nueva institucionalidad a partir de la plurinacionalidad y la participación democrática. En caso de insistir en las pretensiones de aprobar atropelladamente la Ley , al margen de los criterios y propuestas del movimiento social, estará fomentando graves conflictos sociales.
· En la aprobación del Código Orgánico de Ordenamiento Territorial “COOTAD”, respete los territorios comunitarios y las Circunscripciones Territoriales Indígenas CTIs en el marco de la autodeterminación de los pueblos ancestrales.
· La minería, sobre todo a gran escala y para la exportación, subordina la economía nacional al capital transnacional y ocasiona graves daños ambientales y culturales a las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades y poblaciones aledañas, por todo esto la ley minera es inejecutable tal cual lo dispone el Art. 424 de la Constitución al establecer el principio de que si las normas y los actos del poder público deberán mantener conformidad con las disposiciones constitucionales; caso contrario carecerán de eficacia jurídica.
· Condenamos la manipulación política del Sistema de Educación Intercultural Bilingüe y los intentos por dividir a nuestras organizaciones y comunidades.
· Una revolución no se puede hacer al margen de la sociedad, mucho menos en su contra; si queremos que este proceso post neoliberal sea verdadero y firme, exigimos un auténtico proceso democrático plurinacional para construir las leyes y políticas.
· En esta constante lucha por el proceso de cambios reales y revolucionario, ofrecemos nuestra lucha y movilización, convocamos y participaremos en todo proceso de unidad con los sectores activos y organizados.
¡El agua no se vende, el agua se defiende! ".
8 de abril del 2010.
Gobierno de los pueblos y nacionalidades del Ecuador
Marlon Santi
Presidente CONAIE
Delfín Tenesaca
Presidente
ECUARUNARI
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/ 12-4-2010