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Conflictos
ENFOQUE / ORGANIZACIÓN / UNIDAD
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De la imposibilidad de democracia en el capitalismo y menos en el subordinado
Hace décadas que nosotros, mayoritariamente, consideramos nuestra lucha contra la impunidad de la genocida dictadura cívico-militar como esencial a la construcción de democracia. Luego con De la Rúa y Chacho Álvarez creímos en el discurso anticorrupción y en que bastaba extirparla para terminar con la entrega del país y el despojo de nuestros derechos. En fin, a partir del 19 y 20 de diciembre de 2001, tomamos conciencia del desafío de erradicar el neoliberalismo que se implantó gracias a aquel Estado terrorista que rigió desde 1974 hasta 1983.
Sin embargo, la conclusión (a que llegamos en ese entonces) de que no son nuestros representantes quienes ocupan los poderes públicos y nuestra rebelión con el grito: "que se vayan todos y no quede ni uno solo", le sirvieron a los gobiernos K para consolidar la democracia delegativa con el aval de Hebe de Bonafini como presidenta de la Asociación de Madres de Plaza Mayo, de la intelectualidad de prestigio y de fuerzas sociales, políticas del progresismo e izquierdismo.
Aclaremos, no fuimos derrotados. Lo prueba el desarrollo indetenible de múltiples asambleas, organizaciones de trabajadores en autogestión de sus empresas, formas gremiales combativas, centros y movimientos culturales o artísticos, etc. Ahora, la cuestión clave para hacernos cargo de nuestra emancipación, radica en asumir que lo central es situarse en contra del capitalismo e imperialismo. Es decir, el rumbo a emprender y realizar para afirmarnos en nuestra construcción de la democracia desde abajo y por abajo nos enfrenta a:
1. Los oligopolios transnacionales y sus socios locales
Porque:
A. Planificaron e impusieron -mediante los gobiernos 'democráticos'- la actual superexplotación laboral
El Comité Editorial de la Revista Theomai ha decidido convocar y publicar a través de un dossier los artículos de diversas figuras del ámbito académico nacional y latinoamericano, preocupados en reflexionar y problematizar acerca de cuáles son los cambios que en el pasado y en la actualidad acontecen respecto del trabajo, los trabajadores, los sindicatos y otras organizaciones de trabajadores, la historia del movimiento obrero, las formas de disciplinamiento laboral así como el carácter y la definición de las teorías que se elaboran desde las ciencias sociales para comprender la complejidad del capitalismo y su manifestación en el universo laboral.
Trabajo, trabajadores y conflictividad (dossier)
Lic. Hernán M. Palermo, Lic. Cynthia Rivero y Lic. Nuria Inés Giniger señalan que las últimas décadas:
Son "tributarias de las políticas económicas implementadas en las distintas dictaduras militares latinoamericanas"
Se caracterizan porque "los espacios de trabajo y las condiciones de la clase trabajadora han sido profundamente afectados por una recomposición del régimen de acumulación capitalista. A través de distintos procesos políticos, económicos y culturales transformaron sustancialmente la relación capital-trabajo, en detrimento de este último. Ello adquirió expresiones específicas, y particularidades en algunos países de Latinoamérica que nos interesan especialmente, por la posibilidad de trazar denominadores comunes de subordinación y explotación, pero también de resistencia y lucha. (...)
B. Nos torturan y nos despojan -'legal y legítimamente' mediante los gobiernos 'democráticos'- de satisfacer necesidades básicas
El poder del capital como causa de la
inflación
Por Equipo de Economía Política del Centro
de Estudios para el Cambio Social
"(...)¿Qué es lo que impulsa la “inflación del modelo”?
Para entender el proceso actual no puede dejarse de lado el impacto que ha
tenido la devaluación del peso en enero de 2002. El impacto del cambio en el
precio del dólar fue muy significativo, en particular en los precios del
conjunto de productos que compiten con importaciones (o son importados) y –
fundamentalmente – aquellos productos que se exportan. Es decir, la devaluación
permitió a las empresas productoras de alimentos, combustibles y productos de la
industria manufacturera, aumentar sus precios. El resultado neto de ese proceso
fue – luego de los primeros 12 meses - un aumento en el dólar de 248,1%, un
salto en los precios de los alimentos de 57,9%, una caída en el poder de compra
de los salarios de 23,7% (para el conjunto de los/as trabajadores/as) y un
aumento del 122% en la participación de las ganancias empresariales respecto al
ingreso total.
Frente al crecimiento de la inflación a partir de 2002, los/as trabajadores/as
lograron – a través de su lucha y organización - en una primera etapa recuperar
parcialmente las pérdidas salariales. En efecto, entre 2002 y 2006 los salarios
de los/as trabajadores/as aumentaron 88,6% en términos nominales y en promedio.
Esto significó un incremento de 17% en términos reales. Si bien este aumento
sólo les permitió recuperar algo de lo perdido desde la devaluación, las subas
salariales aparecieron como el chivo expiatorio siendo acusados/as los/as
trabajadores/as de ser los causantes de la inflación y exigiéndoseles – con más
fuerza a partir de 2006 – “moderación”.
Este argumento (que los salarios causan la inflación) desconoce algunos
elementos importantes para señalar.
La devaluación pulverizó el costo laboral y
redujo el peso de los salarios en la estructura de costos de las empresas. En
2002 el costo laboral cayó 18%. Junto con el aumento significativo del resto de
los costos, los precios y las ganancias, los salarios pasaron a representar sólo
el 8,6% del valor bruto de producción (VBP) en las grandes empresas, como
promedio del período 2002-2007. En esas condiciones, un aumento de 25% en los
salarios nominales sólo aumenta 2,5% los costos totales; si las ganancias
empresariales y el resto de los costos no varían, ese aumento en “costos
salariales” podría traducirse en un aumento en los precios de la misma
proporción. Entre 2002-2007, los costos laborales aumentaron sólo 1,7% en
relación al VBP.
Claro está, esto implica algo obvio pero usualmente dejado de lado: son las
empresas – y no los/as trabajadores/as – quienes fijan los precios. En
particular,
son las grandes empresas productoras las “formadoras de precios”.
Esto no quiere decir que esos grandes capitales pueden decidir unilateralmente
los precios pero sí que ellas deciden a que precios venderán sus productos.
Ellas pueden hacer esto porque poseen un poder significativo en sus respectivas
ramas de producción.
El poder de estas empresas para fijar sus precios y – en el camino –
sostener
sus mega-ganancias, se ha incrementado en las últimas décadas.
Esto se debe a la
creciente concentración, centralización e internacionalización
(extranjerización) del gran capital local.
C. Constituyen los principales enemigos -encubiertos y enormemente subsidiados- por el gobierno K y la oposición de derecha
Crisis y soberanía alimentaria: Vía Campesina y el tiempo de una idea
Por Luis
Hernández
Navarro y Annette Aurélie Desmarais
"(...) En
la conferencia de Maputo, Vía Campesina declaró la guerra a las empresas
trasnacionales. Son su enemigo principal. De esta manera transitó de la crítica
al neoliberalismo y la oposición a la incorporación de la agricultura en los
acuerdos de libre comercio a posiciones marcadamente anticapitalistas.
"La guerra ha comenzado.
Somos los campesinos contra las trasnacionales. O ellos logran sus pretensiones
de robarse y controlar nuestra tierra, nuestras semillas y el agua, o nosotros
resistimos hasta que se les acabe su lindo capitalismo",
asegura Joao Pedro Stedile, dirigente del Movimiento sin Tierra de Brasil.
Dena Foff, representante de la Coalición de Granjeros familiares de Estados
Unidos, sostiene que "en el mundo en que vivimos ya no existe duda alguna de
que las corporaciones trasnacionales están compitiendo con los ciudadanos del
mundo por tener el dominio del planeta, sobre sus recursos y su gobierno".
En su resolución final, la internacional campesina afirma: "En las zonas rurales del mundo, hemos visto una feroz ofensiva del capital y de las empresas trasnacionales sobre la agricultura y los bienes naturales (agua, bosques, minería, biodiversidad, tierra, etcétera), que se traduce en una guerra de despojo contra los pueblos campesinos e indígenas, utilizando pretextos falsos como los argumentos erróneos que plantean que los agrocombustibles son una solución a las crisis climáticas y energéticas, cuando la verdad es todo lo contrario. En el momento en que los pueblos ejercen sus derechos y resisten este despojo generalizado, o cuando son obligados a ingresar en los flujos migratorios, la respuesta ha sido más criminalización, más represión, más presos políticos, más asesinatos, más muros de la vergüenza y más bases militares".
La internacional campesina asume que estas corporaciones
son la forma actual del capital para controlar la economía, los recursos
naturales, la tierra, el agua, la biodiversidad, la producción, el comercio
agrícola y la explotación del campesinado.
Las trasnacionales
-dice Paul Nichoslon-
están ocupando las tierras y desplazando a millones de campesinos para producir
agrocombustibles. "En todo el mundo -puntualiza- les
quitan las mejores tierras a los campesinos para meter agricultura
industrializada. Y quieren tener el control sobre las semillas. No puede ser que
por culpa de ellas comamos todos en el planeta cuatro tipos de tomate, cuando
tenemos miles de variedades locales."
La lucha en el mundo campesino no es sólo contra los latifundistas, o los
acaparadores, o los intermediarios, sino contra las grandes corporaciones
agroalimentarias. Según Stedile: "hubo una
concentración del control de la producción y del comercio mundial de productos
agrícolas, por algunas pocas empresas, que dominan esos productos en todo el
mundo, en especial los productos agrícolas estandarizados, como los
granos o los lácteos. Además dominan toda la cadena productiva de los insumos y
las máquinas utilizadas por la agricultura. Los campesinos que estaban
acostumbrados a sólo luchar contra los terratenientes y contra los latifundistas
ahora se transformaron en un actor principal contra el gran capital
trasnacional.”
Fuente:
www.rebelion.org / Otro mundo es posible/
28-2-09
D. Hambrean y empobrecen -mediante guerras y su sistema 'democrático' mundializado- a la mayoría de la humanidad
Crisis alimentaria y crisis del desarrollo
Por
Tatiana Roa Avendaño
"(...)La actual situación alimentaria global ha tenido graves
impactos en las vidas y los medios de subsistencia de la gente empobrecida en el
planeta, incluido el aumento de la mortalidad infantil, de los ya desnutridos o
que viven en situación de pobreza, y que utilizan entre el 70 y el 80% de sus
ingresos diarios para la compra de los alimentos. Si las actuales condiciones de
la crisis alimentaria se prolongan, como algunos lo advierten, se verán
seriamente amenazados los medios de subsistencia de millones de personas y
podría causar mayor pobreza y un hambre generalizada aún más profunda.
Sin duda, son importantes los factores ya analizados como causas de la crisis alimentaria pero hay aspecto que economistas y teóricos del desarrollo han dejado aún fuera del análisis de este fenómeno, algo que estás detrás de la discusión.
La «crisis alimentaria», es el resultado de la imposición de las políticas de ajuste estructural y de liberalización del comercio impuestas a los países llamados en desarrollo por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde los años 1979, de las políticas comerciales impuestas por la Organización Mundial del Comercio desde los años 1990 y, más recientemente, los acuerdos bilaterales de libre comercio y de inversión (Grain, 2008).como bien lo plantean Grain (2008) y también Rosset y Avila (2008).
Los países 'en desarrollo' fueron forzados a desmontar sus aranceles y otros instrumentos y mecanismos para proteger su producción agrícola local. Así, mientras los países llamados desarrollados o industrializados forzaron a los países pobres a eliminar las barreras comerciales, “ellos mantuvieron la suyas e impidieron a los países subdesarrollados exportar productos agrícolas, privándolos de una angustiosamente necesaria renta vía exportaciones”.
La capacidad productiva nacional de alimentos fue desmantelada y se impuso la agroexportación, a su vez estimulada por enormes subsidios al agronegocio provenientes de los presupuestos públicos. Sin el respaldo gubernamental, la producción campesina fue deteriorándose, se acabaron los precios de garantía, los créditos, la asistencia técnica, los programas de fomento y de comercialización, mientras el mercado nacional fue inundado por importaciones baratas que terminaron por llevar a los campesinos a la propia ruina (Rosset et al., 2008: 19).
Mientras la producción agrícola local de los países empobrecidos decaía por toda este paquete de medidas, se los forzaba a abrir “sus mercados y tierras a los agronegocios mundiales, a los especuladores y a las exportaciones de alimentos subsidiados provenientes de los países ricos” (Grain, 2008). En la actualidad, esta situación ha llevado a que la mayor parte de los países en desarrollo, que anteriormente producían su propio alimento, en la actualidad dependan de las importaciones de los mismos, “aproximadamente el 70% de los llamados países en desarrollo son importadores netos de alimentos” (Grain, 2008)
En ese proceso, las tierras fértiles fueron reconvertidas de la producción de alimentos para abastecimiento de un mercado local a la producción de commodities mundiales para la exportación o cultivos de contra estación y de alto valor para abastecer los supermercados occidentales. Es en esta lógica que también se promueven la producción de agrocombustibles. De acuerdo a Grain nos encontramos en medio de un colapso estructural, consecuencia directa de tres décadas de globalización neoliberal. Se han priorizado la agroindustria para la exportación y los agronegocios mientras los sectores campesinos y de agricultura familiar, que siguen siendo quienes principalmente garantizan los alimentos en el mundo; son expulsados de los campos para favorecer a los grandes productores que tienen vocación para la exportación. “La destrucción de la vida campesina es tan grave que ha sido caracterizada, con razón, como una «guerra» contra el mundo rural”". Fuente: www.ecoportal.net / 11-8-09
2. Los grandes bancos y gobiernos al servicio de su economía global de casino
Porque el pago de la estafa oficializada como deuda:
A. Es usado para justificar el crecimiento en pobreza e injusticia y por eso:
Para terminar con el chantaje de la deuda
Por Damien Millet – Sophie Perchellet- Eric Toussaint (Rebelión)
"En los países más industrializados, que fueron el epicentro de la crisis mundial desencadenada entre 2007 y 2008, existe un triste contraste: mientras la población debe hacer frente al deterioro de sus condiciones de vida, los gobiernos y sus amigos a la cabeza de los grandes bancos se felicitan del rescate del sector financiero y de una tímida recuperación coyuntural. Además de los planes de relanzamiento de la economía por más de un billón de dólares, las grandes instituciones financieras han recibido ayudas gubernamentales bajo la forma de garantías, de préstamos e incluso de inyección de capital, pero sin que el Estado participe en la gestión de la empresa ni que aproveche de su presencia para reorientar de manera radical las decisiones que se toman.
El camino elegido por los gobiernos para salir de la crisis financiera privada provocada por los banqueros ha disparado la deuda pública. El enorme crecimiento de esta deuda será utilizado, durante mucho tiempo, por los gobiernos como un medio de chantaje para imponer recortes sociales y para descontar de los ingresos de «los de abajo» las sumas necesarias para el pago de la deuda pública en poder de los mercados financieros. ¿Cómo? Los impuestos directos sobre los ingresos altos y sobre las sociedades bajan, mientras que los impuestos indirectos, como el IVA, suben. Pero es éste un impuesto muy injusto, ya que es sostenido principalmente por las familias modestas: si se aplica un IVA del 20 %, una familia pobre, que destina todos sus ingresos al consumo básico, paga el equivalente a un impuesto sobre su renta del 20 %, mientras que una familia rica, que ahorre el 90 % y sólo consuma el 10 % de sus ingresos, paga en cambio sólo un impuesto del 2 % .
De esta manera, los ricos ganan dos veces: contribuyen menos al impuesto y con el dinero economizado compran títulos de la deuda pública, obteniendo beneficios con los intereses que paga el Estado. En forma inversa, los asalariados y los pensionistas están doblemente penalizados: sus impuestos aumentan mientras los servicios públicos y la protección social se degrada. El pago de la deuda pública constituye por lo tanto un mecanismo de transferencia de ingresos de «los de abajo» hacia «los de arriba», así como un eficaz medio de chantaje para proseguir sin problemas con las políticas neoliberales que benefician a estos últimos.
Y eso no es todo: de ahora en adelante, los beneficios y la distribución de bonus (los operadores financieros de los bancos franceses recibieron 1.750 millones de euros en primas correspondientes a 2009, y los traders de Wall Street recibieron 20.300 millones de dólares —con un aumento del 17 % respecto a 2008—) reanudan su loca carrera mientras se le pide a la población que se apriete el cinturón. Para colmo, con el dinero fácil prestado por los Bancos Centrales, banqueros y otros inversores se han lanzado a nuevas operaciones especulativas, sumamente peligrosas para el resto de la sociedad, como se ha visto con la deuda griega. Y no hemos citado ni los precios de las materias primas ni del dólar. Hay un silencio total de parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) mientras el G20 se niega a tomar medidas sobre los bonus y la especulación.
Todos están de acuerdo en ampliar la carrera por la ganancia bajo el pretexto de que eso acabará por relanzar el empleo.
El objetivo mundial de los poderosos es la vuelta al crecimiento, aunque éste sea muy desigual y destructor del ambiente. Por parte de ellos, no existe ningún cuestionamiento de un sistema que ya dio pruebas de su fracaso. Si no se reacciona a tiempo, se completará el desmantelamiento del Estado y las poblaciones, víctimas de la crisis, tendrán que aguantar su coste, mientras que los responsables saldrán con más poder que nunca. Hasta hoy, bancos y fondos especulativos fueron rescatados con dinero público sin obtener ninguna contrapartida real.
Sin embargo, el discurso debería ser este: «Ustedes, poderosos prestamistas, se han beneficiado generosamente de la deuda pública, pero los derechos humanos fundamentales están seriamente amenazados y las desigualdades crecen en forma vertiginosa. Nuestra prioridad es ahora garantizar esos derechos fundamentales y son ustedes, los poderosos acreedores, los que pagarán por ello. Les aplicaremos un impuesto a la altura de lo que se les debe, el dinero no tendrá que salir de vuestro bolsillo, pero la acreencia desaparecerá. Y considérense felices puesto que no les reclamamos los intereses que ya se les pagó en detrimento de los intereses de los ciudadanos.»
Es por esto por lo que sostenemos la idea de gravar a los grandes acreedores (bancos, compañías de seguros, fondos especulativos, y también fortunas particulares) a la altura de las acreencias que tienen en sus manos. Esto permitiría a los poderes públicos aumentar los gastos sociales y crear empleos socialmente útiles y ecológicamente sostenibles. También pondría a cero los contadores financieros de las deudas públicas del Norte, sin que tengan que contribuir las poblaciones víctimas de esta crisis, haciendo que la totalidad del esfuerzo recaiga sobre los que causaron o agravaron la crisis, que ya se beneficiaron profusamente con ella.
Se trataría, realmente, de un cambio radical hacia una política de redistribución de la riqueza a favor de aquellos que la producen y no de los que especulan con ella. Esta medida, si estuviera acompañada de la abolición de la deuda externa pública de los países en desarrollo y de una serie de reformas (en especial, una reforma fiscal de gran amplitud, una reducción radical del tiempo de trabajo sin pérdida de salario y con contrataciones compensatorias, la transferencia del sector del crédito al dominio público con control ciudadano, etc.), podría permitir una verdadera salida de la crisis, con justicia social y en el interés de los pueblos. Esta reivindicación, extrañamente poco mediatizada, merece ser fervorosamente defendida".
Damien Millet – Sophie Perchellet – Eric Toussaint. Respectivamente portavoz, vicepresidente del CADTM Francia y presidente de CADTM Bélgica, (Comité por la anulación de la deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org). Damien Millet y Eric Toussaint son coautores de 60 Preguntas y Repuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco mundial, Icaria, Barcelona, 2009. Eric Toussaint es autor de La Crisis global, Editorial Madres de la Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2010.
Traducido por Griselda Pinero y Raúl Quiroz
Fuente: www.rebelion.org /Otro mundo es posible/ 3-4-2010
B. Desfinancia al Estado social y condena a una misérrima vida mayoritaria, de ahí la necesidad de convertirla en objeto de deliberación pública con cambio de la lógica del poder opresor y de la sustentación política en el Partido Justicialista y en la Confederación General del Trabajo (CGT) que se han constituido en bloqueo total a la democracia desde abajo. Es hora de la unidad de la diversidad popular de tomar la decisión de ¡NO PAGO! para atender las necesidades básicas y aspiraciones de todos los de abajo.
Deuda pública: Una asignatura pendiente en el debate
Por Julio C. Gambina (especial para ARGENPRESS.info)
"Se termina
el verano y queda la discusión, impensada hace poco tiempo, de un tema
estructural en el debate económico: la deuda externa pública.
Es
importante porque es un tema estructural de las últimas 4 décadas y que tiñe la
coyuntura. Decimos esto a pocos días de otro aniversario del Golpe del 76 (24 de
marzo), donde la deuda fue el mecanismo económico privilegiado de una
restructuración regresiva de la economía, la política y la sociedad.
Precisamente, el 23 de marzo estaremos presentando en el edificio recuperado
para la “memoria” donde funcionó la ESMA, un libro que escribimos en conjunto
con Osvaldo Bayer y Atilio Boron sobre los fundamentos del terrorismo de Estado,
donde destacamos el papel del endeudamiento para reorganizar las relaciones
económicas en este tiempo, con privatizaciones, desregulaciones, liberalización
económica y múltiples formas de disciplinamiento para asegurar ganancia y
dominación de capitales concentrados insertos en la transnacionalización.
La deuda y su análisis es una asignatura pendiente, por eso importa el debate, aunque ahora en la agenda de los medios todo parece reducido a pagar con reservas o con fondos que surjan del presupuesto nacional. La voluntad legislativa mayoritaria es por el pago de la deuda. Así se verificó con el voto conjunto del oficialismo y la oposición (por derecha) para la reapertura del canje de deuda operado en el 2005. Que aún no se haya materializado no elude la voluntad conjunta y mayoritaria para favorecer cancelaciones de deuda. A ello debiera sumarse el pago al Club de París, puesto de manifiesto en diversas declaraciones públicas de autoridades nacionales. Son caminos para normalizar la inserción internacional en un sistema financiero en crisis, bajo las orientaciones de un restaurado FMI y en el marco de las disposiciones del G20.
Si se retoma un debate profundo se recuperará una riquísima historia de cuestionamiento al mecanismo de la deuda en la conformación del capitalismo contemporáneo, local o global. La afirmación es válida, incluso más atrás en el tiempo. Para ello hay que remontarse al papel del crédito de la Baring Brothers durante los 80 primeros años de intento por construir un país independiente (válido para pensar en tiempos de Bicentenario). La deuda pública argentina, inaugurada con el empréstito de la Baring generó las condiciones de la dependencia con el capitalismo global hegemonizado por Inglaterra. En las ocho décadas de vigencia del crédito, tres de ellas el país estuvo en default, sin embargo en todo el periodo la deuda fue parte sustancial del condicionamiento de política económica.
La deuda condicionó en el Siglo XIX el desarrollo nacional autónomo y volvió a reincidir en sus efectos en los años 70´ del Siglo XX. La Argentina otorgó, con el endeudamiento público, funcionalidad a un capitalismo necesitado de hacer fluir fondos excedentes del capitalismo central que no encontraban rentabilidad ante la recesión en el capitalismo desarrollado de fines de los 60´ y comienzos de los 70´. Una funcionalidad similar ofrecieron los países dependientes en aquellos años de crisis de rentabilidad del capital. Puede verificarse en América Latina y otras regiones del sur del mundo. El papel del endeudamiento deliberado del sur en los 70´ fue una forma de contrarrestar los problemas estructurales del capital más concentrado en escala mundial. No es novedad lo que afirmamos, pues el papel de la deuda pública es consustancial con el origen del régimen del capital. Los Estados se hicieron fuertes en base a empréstitos de la sociedad para emprender sus proyectos, de guerra expansiva o defensiva, de expansión económica y evolución, de promoción de los mercados internos y externos, claro que esos recursos luego debían devolverse. Así surgió la necesidad del régimen tributario (con más extensión pueden leerse estos argumentos en los estudios sobre la acumulación originaria de Carlos Marx).
Si los Estados se endeudan, estos deben buscar los recursos para cancelar sus obligaciones. La deuda genera los recursos tributarios en una cadena viciosa, donde la recaudación tiene destino en la interminable (¿imposible?) cancelación de deuda, y la deuda refuerza ingresos insuficientes que exigen nuevos y mayores tributos o renovación y ampliación de préstamos. Pensemos en la regresividad del sistema tributario construido en la Argentina de los años de la dictadura para acá, para entender quién financia al Estado, o dicho de otra manera, quien ha pagado hasta ahora la deuda. Lo señalado va más allá de los negociados que existen detrás de una deuda largamente pagada por un pueblo que bien podría asumirse como acreedor, más que deudor. El problema debería ser más de quienes se consideran acreedores de una deuda ilegitima e ilegal en su origen y que, producto de complicidades múltiples, se ha transformado en una “deuda de honor”, al decir de quienes expresan hoy una voluntad de pago.
El capitalismo instaló ese sentido común de “honrar las deudas”, generando las culpas de deudores imposibilitados de pagos por el mismo funcionamiento del sistema. ¿Cuántos créditos prendarios o hipotecarios no pudieron cancelarse por modificaciones de funcionamiento del sistema económico? (Ídem con préstamos a pequeños y medianos empresarios o productores) ¿O por condiciones lesivas de políticas monetarias o financieras? Propias de devaluaciones o restricciones crediticias asociadas a objetivos de política económica de desprecio de intereses no hegemónicos en el régimen del capital.
Justicia demorada
La vida cotidiana, producto de una memoria sostenida desde el movimiento popular, devuelve la imagen de militares que acuden al banquillo de los acusados. ¿Qué pasa con los Martínez de Hoz, los Machinea o Cavallo? Todos ellos mencionados en el dictamen del juez Ballesteros de hace apenas una década (Junio, 2000).
O de otro modo, ¿qué pasa con toda la complicidad bancaria empresarial del endeudamiento generalizado por 4 décadas y usufructuarios de comisiones, intereses y beneficios económicos de un mecanismo que condenó a millones de personas a la indigencia o la pobreza estructural, a la miserabilización de la vida en la Argentina, o en otras latitudes de América latina o el mundo?
Debatir la deuda pública argentina es discutir la ley de entidades financieras del 77, la ley de inversiones externas, ambas de la dictadura, pero también el pacto minero entre Chile y Argentina en los 90 para la explotación de la cordillera, o el permiso para el desarrollo de los organismos genéticamente modificados (OGM) en la agricultura. No se puede ignorar que la cosecha récord de este año, con tendencia al monocultivo a partir de confirmar que más de la mitad de la cosecha será de soja, para alimentar animales de otras parte del mundo, mientras se afecta la «soberanía alimentaria» local. ¿Cuándo serán convocados a la Justicia los responsables de este reaccionario cambio estructural de la Argentina? ¿Alcanza con demandas y sentencias sobre militares? ¿Quedará exento el poder económico y sus cómplices en el régimen político?
Podríamos ser considerados ingenuos si esperamos respuestas sistémicas que enjuicien su propia lógica. Es evidentemente una cuestión política, de poder. Lo que nos lleva a la cuestión de la crisis política vigente en la Argentina. De nuevo, bajo otras circunstancias el dilema del 2001, que en rigor, se arrastra desde la disputa por el poder en los 60´ y 70´. La balanza de la disputa se inclinó para transnacionalización del capitalismo en la Argentina, terrorismo de Estado mediante.
La disciplina del terror funcionó, con desapariciones, torturas, asesinatos, exilios y variadas formas de represión (algunas continúan); replicándose luego bajo mecanismos económicos sociales, la inflación y la hiperinflación, el desempleo, subempleo y la precarización continua (presente en nuestro tiempo). Esto es consecuencia de la dictadura, del endeudamiento, del poder económico. Las ganancias del presente tienen antecedentes en el pasado reciente, en los años de plomo y en un tiempo de desestructuración de la organización popular.
Resulta imprescindible el enjuiciamiento de los responsables. ¿Es utópico? ¿Es posible? Como sostuvimos, es una cuestión de poder popular, y por ello debe cambiarse la lógica del análisis y la acción política del colectivo social mayoritario afectado por el funcionamiento de las reglas hegemónicas de la economía. Cuando sosteníamos la anulación de las leyes de la impunidad nos decían que era imposible. Nos empeñamos en ese accionar y con la acumulación política popular del 2002 fue realidad la anulación. Pero sin ley previamente presentada ello no hubiera sido posible. La lógica del capital reclama honrar las deudas profundizando el estado de desigualdad creciente y superexplotación de la mayoría trabajadora del pueblo.
Cambiar la lógica del poder es el desafío de la época para construir una política alternativa. Un poder alternativo. Algunos amigos me señalan la imposibilidad de avanzar por ese camino en la realidad de nuestros días. Es un argumento que nos condena a políticas defensivas contra el avance de mayores males expresados por quienes imaginan el retorno de las políticas explícitas de los 90´.
Es la crisis del capitalismo la que nos anima a impugnar el régimen del capital e intentar constituirnos en animadores de un proyecto emancipador, de liberación, que contacte con procesos similares de la región latinoamericana y caribeña. Es cierto que un gran paso viene constituido por el rechazo al discurso hegemónico en la década pasada.
Ahora se requiere transitar el camino del cambio estructural revirtiendo las causas generadoras de los efectos regresivos ampliamente conocidos, entre las que se encuentra el endeudamiento. Insistamos una vez más: la deuda es funcional al capitalismo. Las crisis de la deuda han llevado a negociaciones y renovaciones, aún con quitas de capital, para terminar debiendo más y comprometiendo recursos públicos crecientes para restañar los problemas de rentabilidad del régimen del capital en crisis.
Participación popular para decidir
Es tiempo de consultar a la población. En el 2003, en pleno default parcial de la deuda (2001-2005) se convocó una consulta popular sobre tres cuestiones. Los resultados fueron elocuentes para 2.100.000 personas participes de la encuesta. El 98% se pronunció contra la militarización. El 96% rechazó el ALCA. Finalmente el 88% manifestó su adhesión al No Pago de la Deuda. Una cifra menor que los otros asuntos, muestra que se trata de un tema complejo, pero ese porcentual supone un activo de 1.900.000 personas manifestando su voluntad contraria al pago de la deuda. Fue una manifestación soberana. ¿No es tiempo de convocar a una nueva consulta popular sobre el endeudamiento, su pago o no?
Que el pueblo decida, con toda la información y el tiempo para pensar la coyuntura desde la estructura conformada históricamente. Es una cuestión del presente y del futuro. Es cierto que una medida de no pago supone confrontaciones políticas con el poder económico local y mundial. Ante ello muchos sostienen que resulta imposible, que ni Venezuela decidió no pagar la deuda. Es cierto, sostengo, aunque debe reconocerse el esfuerzo en el ALBA por la nueva arquitectura financiera en la región, la salida del CIADI de Bolivia y la Auditoría de la Deuda en Ecuador.
En general comparto los argumentos que me contraponen, pero creo que alguien tiene que colocar un discurso alternativo, sino, “sólo se puede hacer lo que se puede”, y una buena discusión es que es lo que se puede, pues el camino “posible” abonó el camino que llevó a Macri al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el 2007. Más que aciertos en la propuesta del empresario, lo que ocurrió fue un voto castigo a la centroizquierda y sus límites en la administración de Buenos Aires.
Hay quienes creen que al plantear propuestas alternativas a las sostenidas por el Gobierno se identifica a la actual administración con las propuestas llevadas adelante en los 90´. Lo que intento es colocar el debate de la deuda desde su origen, no señalar que no hay matices en los gobiernos constitucionales. Sólo desde allí es que se puede pensar en mecanismos "políticos" de construcción alternativa. Soy más preciso, no sirve hoy comparar Venezuela con Argentina, porque desde Caracas, junto a Bolivia, Ecuador y Cuba se inició un proceso complejo de objetivo articulado por otra sociedad. No es el camino de Brasil, Argentina o Uruguay. En aquellos países se ha constituido un sujeto colectivo, o se intenta construir para avanzar en un rumbo alternativo, socialista, del Siglo XXI, comunitario, o como se lo quiera llamar.
¿Qué sujeto se construye en Argentina, Brasil, o Uruguay? En este último existe una base política en el Frente Amplio, y social en el PIT-CNT, en el cooperativismo de vivienda, en el movimiento estudiantil, todos con trayectoria combativa por décadas y quizá, la estrategia nacional actual puede concebirse como una etapa de transición. Para pensar y a responder principalmente por el movimiento popular uruguayo. La situación en Brasil es más compleja por historia de la sociedad y del movimiento popular. El PT decidió una alianza más amplia para gobernar sin precisar nuevos desafíos de radicalización del proceso político. Insistamos también que es un debate brasileño, aunque afecta, por cierto, a todo el continente. ¿En Argentina, qué? La base gubernamental de sustentación política central está en el PJ y la CGT y quizá en alguna de las centrales empresariales. No es la constitución de un sujeto por las transformaciones, aunque existen sectores que apoyan al oficialismo con tradición y pertenencia al campo del cambio político e incluso por la revolución. Uno de los elementos en que sustento mi posición parte de que el oficialismo no termina de reconocer a la CTA, su personería y papel en la construcción de nueva subjetividad por el cambio, o la aceptación de nuevos sindicatos que proliferan en una lucha despareja contra la impunidad de las patronales.
No se trata sólo de consignas, o de ser simplista, como algunos indican. Son argumentos para la polémica en la perspectiva de construir sujetos para el cambio político en el país, en la perspectiva de avanzar en el proyecto emancipador que recorre una parte de la región Latinoamericana y Caribeña".
Julio C. Gambina: Profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, UNR. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO. Director del Centro de Estudios de la Federación Judicial Argentina, CEFJA. Integrante de ATTAC-Argentina. www.argenpress.info / 22-3- 2010
De nuestra resistencia popular hacia nuestro compromiso contra el capitalismo
Hace tiempo que militamos por poner fin a los avasallamientos de distinto tipo que sufrimos. Como resultado de estos apasionamientos consecuentes y de investigaciones para fundamentarlos, en todos los problemas básicos al destino común hay agrupamientos con sólida sustentación que si no han alcanzado la trascendencia de la lucha contra la impunidad de las genocidas fuerzas militares y de seguridad es porque condenarían al poder económico e imperialista y al complejo de estructuras que le garantizan su seguridad jurídica o clima de súper negocios a expensas de la vida y el bienestar mayoritario.
Constituimos las izquierdas tan denostadas por el gobierno K, el progresismo y los izquierdistas oportunistas o limitados en sus concepciones sobre el poder de los de abajo de emancipación social y nacional. Nuestro rumbo se diferencia de los dedicados a apoyar al matrimonio Kirchner sin cuestionarse tanto el modelo de economía de enclaves para la alta rentabilidad de las transnacionales como el sistema de la deuda externa pública en su extrema criminalidad y delincuencia. Tampoco atienden a cómo el gobierno K se sostiene en aparatos mafiosos, clientelares e ideológicos que aprisionan dentro de las reglas de juego que imponen los oligopolios imperialistas y sus socios locales. Ni que se va apropiando de movimientos sociales para quitarles su carácter de pilares de la democracia desde abajo como con respecto al de los piqueteros o trabajadores desocupados y el de los derechos humanos.
Hoy recurre a la promulgación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual con intención de cautivar tanto a los trabajadores de los medios como a las audiencias y desviar de la instalación de otra percepción de la realidad social y de otra lógica para transformarla. Sino cómo explicar que no hay derogación del decreto527/05, firmado por Néstor Kirchner, que le regaló 10 años a los multimedios para explotar las licencias o que la ley no contempla mecanismos diferenciados y específicos para el acceso a licencias, como tampoco la reserva específica del espectro para medios comunitarios. Estos, además, quedan incluidos entre los “prestadores de gestión privada sin fines de lucro” lo que los equipara, por ejemplo, a la Fundación Ford o la CGT.
Por cierto, el hecho más ilustrador de hacia dónde rumbea el matrimonio K es que si bien actualmente confronta con el grupo Clarín, está asociado a Daniel Hadad, el mismo que se quedó con el dial de Radio Municipal -gracias a decretos de Carlos Menem- e impulsó la famosa Radio 10 por su labor extraordinaria en la manipulación masiva y ahora le sumó CN5 (junto con otras radios) a la voluntad de aplastar la libertad de expresión y la reflexión crítica de las grandes mayorías.
Pero ni la dictadura genocida logró aterrorizar a la rebelión de los movimientos artísticos (Teatro Abierto, Danza Abierta, Septiembre Literario...) ni a que tuvieran amplia convocatoria. Tampoco amedrentó a la lucha de los organismos de derechos humanos,... a las madres y los padres reclamando por sus hijos secuestrados. Hoy el gobierno K nos impone el aislamiento y la estigmatización, sin embargo nuestras luchas serán exitosas en sus objetivos porque:
◊Nuestras luchas aclaran razones para confrontar y propuestas para solucionar
1. ¡Basta! de transferencia de los fondos públicos a los bancos dueños de la globalización financiera
¡No! al pago de la ilegitima y fraudulenta deuda externa
¡Sí! a que los dineros del pueblo vuelvan al pueblo
"Las organizaciones y personas abajo firmantes hemos decidido unir esfuerzos y acciones para desterrar el saqueo económico y el flagelo social que -para nuestro pueblo- significa la deuda externa. Para ello acordamos organizarnos en base a la más amplia unidad por el No a la deuda externa. Este es un espacio abierto y democrático para la participación de todas las personas y las organizaciones políticas y sociales que defiendan el interés de la Nación y del pueblo frente a los intereses de la banca internacional y sus socios internos.
Tal como lo sentenció la Justicia, en la causa que inició Alejandro Olmos, la deuda externa es ilegítima y fraudulenta. Se constataron 477 delitos, pero no se sancionó a ningún responsable. Ningún acto jurídico pudo ni podrá sanear jamás ese origen ilegitimo, ya que el delito no debe rendir beneficios. En lo esencial, como parte de un régimen económico de hambre, entrega y saqueo de los recursos, la deuda externa fue impuesta a sangre y fuego por la dictadura militar genocida que asoló a nuestro país entre 1976 y 1983, y por lo tanto fue, es y será una deuda odiosa, o sea nula de toda nulidad.
Esa deuda es también fraudulenta por los delitos cometidos en las sucesivas renegociaciones: capitalización, Plan Brady, canjes, mega-canje, vaciamiento del 2001, etc.
Denunciamos que en ninguna renegociación se realizó una auditoría previa, ni un registro de acreedores, ni se verificó la deuda reclamada. Exigimos que se aceleren todas las causas judiciales abiertas, ya que su resultado favorable puede implicar la nulidad de lo actuado.
La última renegociación, realizada en el 2004 por Kirchner y Lavagna, fue una verdadera estafa nacional e internacional cuyas consecuencias recién ahora salen a luz. La deuda que los K dicen haber matado, en realidad goza de buena salud y crece día a día. Pese al maquillaje que intentaron al destruir el INDEC con la excusa de frenar la deuda ajustada por el CER, ésta sigue subiendo. Y para pagar los vencimientos e intereses el gobierno metió mano a cuanta caja encontró, empezando con las provincias y los jubilados. Hoy más de 20 provincias están en rojo y a punto de la cesación de pagos; mientras los jubilados y trabajadores ven sus ingresos licuados por la inflación.
Ahora, con el Fondo del Bicentenario, Cristina Kirchner intenta pagar otra parte de la deuda con las reservas del Banco Central y así poder “volver a los mercados financieros internacionales”. O sea: pagar ahora, para que supuestamente les vuelvan a prestar. Es similar al famoso “blindaje” de fines del 2000, que terminó en la brutal crisis del 2001. En ambos casos poniendo como garantía de pago a las reservas, que son ni más ni menos que el ahorro generado por el trabajo de millones de hombres y mujeres de toda la Argentina.
Nos oponemos a que las reservas del BCRA se usen para pagar la deuda y también a que se utilicen para fugar capitales. En los últimos cuatro años, Redrado permitió que salieran del país 40.000 millones de dólares y es por esa fuga que debió ser destituido. La nueva presidente del BCRA Marcó del Pont defiende la misma política de pagar deuda ilegítima. Las reservas deben ser utilizadas para resolver los problemas del pueblo argentino y no el problema de los acreedores externos.
Repudiamos el método de gobernar mediante Decretos de Necesidad y Urgencia o el veto parcial de las leyes. Y alertamos que tanto el gobierno K como el grueso de la oposición parlamentaria sólo discuten las formas, pero en el fondo unos y otros coinciden en pagar la deuda y volver a “los mercados”. Por eso el pueblo trabajador no debe llamarse a engaño y rechazar los pactos espurios entre el bipartidismo PJ-UCR y demás socios menores.
A partir del fallo Olmos, el Congreso debió haber investigado la ilegitimidad de la deuda y hasta ahora no lo hizo. La Justicia no condenó a los responsables. Los sucesivos gobiernos desde 1983 renegociaron y pactaron la continuidad de una deuda sucia a espaldas del pueblo. Esto evidencia que los poderes del Estado están al servicio de un régimen de dominación, donde la deuda es el principal instrumento. Nosotros creemos que los delitos financieros no pueden quedar impunes. Proponemos una Comisión Investigadora Independiente integrada por personas de intachable trayectoria y organizaciones populares, que investigue la estafa de la deuda externa y determine las responsabilidades de los funcionarios que en vez de defender el interés popular fueron funcionales al poder económico-financiero internacional, incluidos los fondos buitres. Y como en estos años ya se pagó o renegoció deuda ilegítima, exigimos también que se pongan en marcha
mecanismos legales para recuperar el patrimonio público despojado y que los responsables asuman sus responsabilidades penales y civiles. Es en ese sentido que días atrás intimamos por carta documento a la Presidenta de la Nación y a ambas cámaras del Congreso.
También decimos No a la Deuda Externa por ser un mecanismo de dependencia del exterior y de condicionamiento de nuestra soberanía. La dependencia de los capitales externos es una de las causas de la vergonzosa política de sumisión y silencio del gobierno nacional, que le ha permitido al Reino Unido avanzar en el saqueo del petróleo en las cuencas marinas cercanas a nuestras Malvinas. El colmo de esa política de entrega, es que el Ministro Boudou ha contratado para el manejo de la deuda externa al banco inglés Barclays. Este banco es a su vez el principal accionista de la empresa inglesa DESIRE PETROLEUM, petrolera inglesa que está empezando este mes a explotar el petróleo de nuestras Malvinas. Repudiamos esta contratación y pedimos la inmediata revocación del contrato con el banco inglés Barclays.
Todo esto es necesario y será posible en tanto romper con la eterna deuda sea una verdadera causa de unidad nacional y popular. Romper con la deuda externa exige una movilización de carácter político por el repudio de la deuda externa y a la par proponer las elementales medidas de cambio que ello plantea, como –entre otras- la nacionalización de la banca, el comercio exterior, control de cambios e impedir la fuga de capitales. Para lograrlo necesitamos poner en marcha una amplia movilización política, cultural, jurídica, educacional y social. La primera tarea consiste en una campaña de esclarecimiento que instale en el debate popular el grave problema de la deuda externa y sus posibles soluciones. Exigimos a la CGT y la CTA y llamamos a las organizaciones sindicales y movimientos sociales a pronunciarse públicamente contra la deuda externa.
En resumen, pagar esa maldita deuda significa más entrega, hambre, enfermedad y muerte. Estamos convencidos de que la solución pasa por que el pueblo recupere la capacidad de decidir su propio destino. Por todas estas razones, reafirmamos:
NO al pago de la ilegítima y fraudulenta deuda externa.
NO al acuerdo de los que quieren pagar a toda costa, sea con reservas o con partidas presupuestarias, en todo o en parte, con decretazos o con pactos parlamentarios.
SÍ a que los dineros del pueblo vuelvan al pueblo, en trabajo, salarios y jubilaciones, obras públicas, vivienda, salud y educación.
Firman: Agrupación Causa Nacional, Agrupación Las Piqueteras, Asamblea Permanente por la Escuela que Queremos, Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, Autodeterminación y Libertad, Asociación de Profesionales en Lucha, Central Popular de Lucha, Centro de Abogados por los Derechos Humanos, Centro Cultural Alejandro Olmos, Centro de Estudiantes del Colegio Carlos Pellegrini, Centro de Estudios Económicos Mariano Fragueiro, Comisión Nacional Salvemos al Tren, Convergencia de Izquierda, Cooperativa 15 de Enero, Corriente Clasista y combativa, Corriente Estudiantil Popular y Antiimperialista, Corriente de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, FETERA Flores en la CTA, Foro Argentino de la Deuda Externa , Foro Patriótico y Popular, Frente estudiantes en Lucha, Frente Obrero y Socialista, Frente Gremial Proyecto Sur, Frente por la Justicia Social , Frente Santuchista, Gestar - Proyecto Nacional, Instituto de Relaciones Ecuménicas, Intransigencia Popular, Izquierda Socialista, Liberpueblo, Marea del Sur en Proyecto Sur, Movimiento Asambleas del Pueblo, Movimiento Nacional Ferroviario, Movimiento por un Pueblo Libre, Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive, Movimiento Socialista de los Trabajadores - Nueva Izquierda, Movimiento de Organizaciones Peronistas (Quilmes), Movimiento de Organizaciones Peronistas 17 de Octubre (Florencio Varela), MTL Rebelde, Multisectorial de la Zona Oeste contra la Deuda , Nueva Soberanía, Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho, Organización Libres del Pueblo, Partido Comunista Revolucionario, Partido Comunista de los Trabajadores, Partido Revolucionario de los Trabajadores, Partido Socialista Auténtico, Partido de Trabajadores por el Socialismo, Partido Obrero, PRT Santucho, Partido Socialista de la Izquierda Nacional 2ª época, Polo Obrero, Socialismo Latinoamericano.
Fuente: MTL Rebeldemtlrebelde@yahoo.com.ar / http://www.mtlrebelde.blogspot.com/ 29-3-2010
2. ¡Basta! de criminalización de la Pobreza y la Protesta Social y Política
Convocatoria para el viernes 23/4 a las 17:30 desde el Obelisco para Marchar a Jefatura de Gobierno de la Ciudad
"Desde la Coordinadora de Lucha en la Ciudad La Dignidad No Se Privatiza, repudiamos el proyecto macrista de reforma al Código Contravencional, que apunta a profundizar la criminalización de la pobreza y de la protesta social y política.
Repudiamos la intención de legalizar e implementar el uso de las picanas PRO por parte de la Policía Metropolitana , y la pretensión de detener a un sospechoso “antes de que cometa un delito”, anteponiendo la presunción de culpabilidad a la de inocencia.
Queremos dejar en claro que no defendemos el Código Contravencional vigente, cuya derogación venimos exigiendo hace tiempo, por ser fuertemente represivo, discriminatorio y violatorio de los derechos humanos.
Con esta nueva reforma, Macri pretende endurecer la persecución, prohibición y encarcelamiento de quienes, por falta de empleo, tienen que ganarse el pan trabajando en las calles. Esta situación, es producto de las políticas neoliberales que aplica su gobierno y los que lo precedieron, así como el de la nación liderado por el Kirchnerismo.
También pretende criminalizar a quienes ejercemos nuestro legítimo derecho a luchar por trabajo, salud y educación pública, vivienda y cultura. Un claro caso es la escandalosa apertura de causas contra los estudiantes que salieron a cortar las calles en defensa de los trabajadores de Kraft.
Cínicamente, Macri habla de combatir la inseguridad y las mafias con la reforma. Justo él, que armó una policía que es una cueva de delincuentes y mafiosos. Justo él que fue el gestor de la mafia del espionaje que se montó desde su misma policía. Justo él, que juntó a los verdaderos delincuentes que él defiende y los premió con cargos y salarios privilegiados, como el Fino Palacios, el espía Ciro James, Chamorro, Colombo (uno de los jefes del área de Investigaciones de la Metropolitana procesado por proteger prostíbulos a cambio de coimas)?
La reforma fascista que pretende el macrismo, es el instrumento que necesita para que la Policía Metropolitana despliegue impunemente su accionar con mano dura, para lo que fue creada. Fuerza cuyo jefe, Burzaco, fue miembro de la SIDE y asesor del gobernador de Neuquén -Sobisch- responsable del fusilamiento de Carlos Fuentealba. Por eso exigimos FUERA BURZACO.
Desde la Coordinadora de Lucha en la Ciudad La Dignidad No Se Privatiza, rechazamos el modelo de ciudad vidriera que conlleva la expulsión de la inmensa mayoría de las y los trabajadores.
El congelamiento y reducción de los presupuestos destinados a educación pública, salud, vivienda y villas, es muestra de cómo el gobierno desarrolla su política mediante el ataque sistemático a los sectores populares. Avanza en el recorte de nuestros derechos más elementales, mientras favorece a las empresas privadas como a las corporaciones de la construcción, las escuelas y universidades privadas, las recolectoras de residuos, entre otras.
La intención del Macrismo de profundizar sus políticas antipopulares expresada en el accionar parapolicial de la UCEP, en la infinidad de desalojos, en el desfinanciamiento de la Educación y la Salud pública, en la privatización del espacio público, en el remate de tierras destinadas a la construcción de viviendas, etc.
Ante la falta de consenso, el Macrismo necesita recurrir a la represión de los sectores sociales desamparados y a las organizaciones sociales y políticas que luchamos por una vida digna para los trabajadores y el pueblo. Con este objetivo han creado la Policía Metropolitana en acuerdo con el kirchnerismo. Un ejemplo de esto es que el PRO consiguió la ley que creó la Metropolitana y facultó a Macri a designar a su jefe, gracias a los votos "positivos" de todos/as los/as legisladores Kirchneristas.
Si se trata de represión, el gobierno nacional ha sido cómplice del gobierno macrista, prestando en infinidad de oportunidades los servicios de la Federal. Se trata del gobierno que desalojó con infantería la Huerta Orgázmika, el Centro Cultural de Almagro, los obreros de Kraft. El mismo que golpeó y detuvo manifestantes en una movilización de la Mutual Sentimiento y en el acampe en la 9 de Julio de numerosas organizaciones sociales.
Desde la Coordinadora, repudiamos el nuevo intento de avance represivo, violatorio de los derechos humanos más elementales: el derecho al trabajo y a la libertad de expresión; el derecho a la protesta en el marco de las luchas por una vida digna y el derecho a la protección frente a represalias, cubriendo esos rostros que el gobierno sólo se digna a mirar cuando es para castigarlos.
Llamamos a unificar las luchas que desde cada rincón de la ciudad venimos sosteniendo las y los trabajadores de la industria, del comercio, de la educación, la salud, la cultura, estatales, el subte, las empresas recuperadas, el movimiento estudiantil, los movimientos sociales y territoriales, las organizaciones piqueteras, las asambleas populares, los centros culturales, los organismos de derechos humanos, las organizaciones políticas. Para golpear con un solo puño y ponerle freno al avance represivo macrista:
Exigimos trabajo, salud, educación, vivienda y cultura para todos/as
Fuera Macri – Fuera Burzaco
No a la Reforma Represiva del Código Contravencional
Abajo el Código Contravencional
No a la Criminalización de la Pobreza y la Protesta Social y Política
No a la Judialización de la lucha social y política
No al Avance Represivo
No a las Picanas Pro
Disolución de la Policía Metropolitana
Por el cierre de las causas a los estudiantes
Efectiva disolución de la UCEP y castigo a los responsables
Basta de Espionaje y Persecución a los que luchan
Basta de Despidos en la Ciudad
Aumento del presupuesto para educación y salud pública, vivienda y cultura
Salario mínimo igual a la canasta familiar
Basta de Desalojos
Emergencia habitacional Ya!
Por Asambleas Populares en todos los Barrios".
Coordinadora de Lucha en la Ciudad La Dignidad no se Privatiza
ladignidadnoseprivatiza@yahoo.com.ar
http://www.ladignidadnoseprivatiza.blogspot.com/
◊Nuestras luchas sólo requieren expandirse unitariamente por convicción mayoritaria de que los ideales son realizables. Ya que, como descubrió el poeta francés Víctor Hugo, "no hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo" .
También nos entusiasma e ilumina la lucha larga y dura, como lo sabe el crucificado pueblo mapuche en nombre de la «modernidad y del desarrollo» pero que no deja de proclamar “Marry Chewehu“ …. ¡ Diez veces volveremos! ¡ Diez veces lucharemos ! Por eso, persistimos en:
1. Interpelar desde los valores y principios que anhelamos rijan nuestra convivencia
Los valores de la economía postcrisis
Por Frei
Betto (alainet.org),
traducción Susana Merino
“La crisis financiera que se desencadenó a partir de setiembre de 2008, exige una profunda reflexión y un cambio de actitudes por parte de todos. Ella incluye una crisis más profunda, la del modelo de civilización, ¿Qué es lo que queremos: un mundo de consumidores o un mundo de ciudadanos?
Los gobiernos actúan frente a las oscilaciones del mercado. La mano invisible ha sido amputada por los hechos. La descuajeringada desregulación de la economía requería la acción reguladora de los gobiernos. El mercado, encerrado en sí mismo, cayó en la confusión y perdió de vista los valores éticos para concentrarse en los valores monetarios. Fue víctima de su propia desmedida ambición.
La crisis nos impone hoy un cambio de paradigmas. ¿Qué significa la robustez de los bancos frente a la escuálida imagen de mil millones de hambrientos crónicos? ¿Por qué en los primeros meses los gobiernos del G8 destinaron cerca de 1.500 millones de dólares (hoy llegan ya a los 18.000 millones) para evitar el colapso del sistema financiero capitalista y apenas (prometieron en L’Aquila todavía no cumplieron) 20.000 millones de dólares para reducir el hambre en el mundo?
¿Se quiere salvar al sistema financiero o a la humanidad?
Una economía centrada en valores éticos tiene, en primer lugar por objeto, la reducción de las desigualdades sociales y el bienestar de toda la gente. Sabemos que actualmente más de 3.000 millones –casi la mitad de la humanidad – viven bajo la línea de pobreza y 1.300 millones bajo la línea de la miseria. La falta de alimentación suficiente siega la vida de 23.000 personas por día- El 80% de la riqueza mundial se halla concentrado en las manos del 20% de la población del planeta.
Si no se cambia este panorama la humanidad se encaminará hacia la barbarie. Los gobiernos deberían hallarse más preocupados por el crecimiento del IDH ( Indice de Desarrollo Humano) más que por el del PBI. Lo que actualmente importa es el FBI (Felicidad Interna Bruta). La mayoría de las personas no pretenden ser ricas, quieren ser felices.
La crisis nos lleva a preguntarnos ¿qué proyecto de sociedad les legaremos a las futuras generaciones? ¿Para qué sirven tantos avances científicos y tecnológicos si la población no cuenta con servicios de salud accesibles y eficaces, con educación gratuita y de buena calidad, con un transporte público ágil y eficiente, con saneamiento básico, viviendas dignas, derecho al ocio?
No es ético, ni por lo tanto humano, un sistema que privilegia el lucro privado por sobre los derechos comunitarios: la especulación frente a la producción, el acceso al crédito sin el respaldo del ahorro, no es ético un sistema que crea islas de opulencia rodeadas por todos lados de miseria.
Una ética para un mundo en crisis tiene como base el bien común sobre las ambiciones individuales, el derecho del Estado a regular la economía y a asegurar a la población los servicios básicos, el cultivo de los bienes espirituales que son infinitos y más importantes que el consumo de los bienes finitos, materiales.
La ética de un nuevo proyecto de civilización incorpora la preservación ambiental al concepto de desarrollo sustentable, valora las redes de la economía solidaria y del comercio justo, fortalece la sociedad civil organizada como reguladora del accionar del poder público (...)". Fuente original: http://alainet.org/active/36448 Fuente:www.rebelion.org /Opinión/21-3-2010
2. Suscitar la confianza en el «buen vivir» y en nuestra capacidad de concretarlo
Crisis climática y crisis de civilización
Por Roberto Espinoza (Rebelión)
"(...)Derechos colectivos para los pueblos sobre los territorios y pervivencia de sus ecosistemas
Los pueblos y comunidades necesitan controlar sus territorios efectivamente para poder reproducir sus prácticas sociales de uso y conservación simultáneos de los bienes naturales y de ese modo, garantizar la pervivencia de los ecosistemas estratégicos del planeta y reducir la velocidad del calentamiento global. Para que dicho control territorial pueda funcionar es indispensable el reconocimiento de los derechos colectivos e individuales de los pueblos indígenas, ambos simultáneamente, lo que implica una ciudadanía étnica, o ciudadanía diferenciada.
Los derechos colectivos implican el derecho a que se los trate como pueblos o colectividades preexistentes a las colonizaciones europeas y por lo tanto anteriores también a los estados criollos postcoloniales. Pueblos, como categoría social y fuente de derechos políticos, por lo cual resultan insuficientes las caracterizaciones en términos solamente antropológicos, culturales, lingüísticos y mucho menos folklóricos.
Se trata de derechos a su autogobierno, autonomía y libre determinación para definir el tipo de relaciones con el Estado. Derechos colectivos a una educación y salud interculturales, a sus formas de derecho consuetudinario o derecho mayor con el límite de los derechos humanos reconocidos internacionalmente. Todos derechos delimitados y precisados en la Declaración de las Naciones Unidas de derechos de los pueblos indígenas, que han sido reconocidos como ley coactiva nacional en Bolivia.
«Vivir bien» con reciprocidad: al centro la vida y no las mercancías del “desarrollo”
No se puede enfrentar la catástrofe ambiental global conservando la misma matriz esencial de la civilización hegemónica y su patrón de poder de la modernidad/colonialismo, sólo que añadiéndole la frase mágica de “sustentable”.
No se pueden afrontar los nuevos desafíos con las mismas viejas ideas. La catástrofe ambiental es derivación del mito del “desarrollo” y detener esa catástrofe implica cuestionar ese paradigma de “progreso”.
Si el calentamiento es convertir todo en mercancía, no puede haber enfriamiento sin "desmercantilización" de la vida. Se trata de poner límites o frenos a comprar-vender-privatizar, el agua, tierra, subsuelo, bosques, cerros… la vida entera. Debatir cómo sería posible mantener el control social sobre los bienes comunes, tanto los de la naturaleza como los del conocimiento.
Aquí son fundamentales las propuestas de los pueblos originarios, que incluyen los conceptos y enfoques sobre Madre Tierra (Pachamama en Quechua ó Nugkui en Awajun) o Madre Agua ( Yacumama en la selva) distinto de “recursos naturales”. La “crianza de la vida”: cría a la madre tierra y deja que ella te críe. La unidad entre naturaleza-sociedad-cultura. Los territorios como totalidad viviente, de unidad entre suelo-subsuelo-montañas y fuentes de historia-identidad-orgullo-cosmovisión, lejanos a los de parcela-chacra-tierra. La reproducción, recuperación y reformulación de estas perspectivas en los espacios ocupados por los migrantes y afectados también por el “(mal) desarrollo” de la polución y marginalidad urbanas.
Todo lo anterior es lo que los pueblos quechua denominan “Allin Kawsay”, los aymara “Suma Qamaña”, los awajun “Nugkui” o “Bikut”, los guaraní “Ñandereko”, “Volver a la Maloca” para los amazónicos; y tantos nombres más como lenguas y culturas existen, y que tienen que ver con priorizar o poner por delante la Vida Buena o Buen Vivir como armonía con la naturaleza, en paz y equilibrio social. La vida con agua limpia, no con mercurio minero; el aire puro y la tranquilidad sin el infierno automotriz; el orgullo, identidad, autoestima y felicidad de sobrevivir usando/conservando (a la vez) el bosque o las montañas, sin terminar empujado a las repletas ciudades y sus limosnas de la “bolsa familia” . Calidad de vida y no consumismo y despilfarro. Vivir Bien y no “Vivir mejor”, en el sentido de “tener más y más” objetos, aunque no sean indispensables y varios inútiles. No al embrujo y adicción a la cultura del “shopping” que encubre depredación, polución, calentamiento y suicidio planetario.
«Vivir Bien» implica el derecho a pensar, seleccionar y decidir con autonomía. La ONU ya lo reconoce en los derechos “al desarrollo propio”. Analizar y decir por ejemplo si a las computadoras, paneles solares, pero no al monocultivo ni transgénicos. Sí a la escuela, pero no al monolingüismo y aculturación, sino a la identidad e interculturalidad. Sí a la posta sanitaria, pero no al parto “occidental” sino el vertical y en familia. Escoger pesticidas naturales y no ser “seducidos” por los químicos del petróleo. El orgullo de usar y revalorar las miles de plantas medicinales y alimentos nativos, y no la confusión y sumisión ante los fármacos y la frustración de no poder comprarlos. Rechazar los supuestos “Tratados de Libre Comercio”, sean de EEUU, Europa o China, que sirven para poner candados jurídicos supranacionales para mantener “eternamente” la privatización y mercantilización de la vida, que empieza en la minería, sigue en los transgénicos y termina en la biopiratería. Todo esto es Buen Vivir /«vivir bien»y los pueblos y comunidades seguirán luchando, una y otra vez, como hace cinco siglos, para poder existir como pueblos con derecho a la diferencia. Se va literalmente la vida en este desafío y no es un asunto “ideológico” porque los pueblos-territorios-identidades son uno solo.
«Buen Vivir» que se aplica enteramente también al Mal Vivir o el mal-desarrollo de las ciudades, donde la privatización del espacio urbano genera imposiciones y desigualdades en las viviendas, servicios de agua, desagüe, recreación, transporte, salud, educación. Ciudades para los autos, el cemento, los shopping y la represión; y ciudades excluyentes de los pobres, marginales, migrantes, informales. Privatización que empieza en la disputa por el control del suelo urbano y que implica también la convergencia en la lucha entre los movimientos del campo y la ciudad, por su autonomía y el control del territorio necesario para la supervivencia en equilibrio con la naturaleza y las identidades culturales. Territorios urbanos que demandan también la consulta y el consentimiento y no la imposición del poder y de los estados centralistas y desarrollistas.
Cabe notar que ese “(mal)desarrollo” es impulsado no sólo por el capital transnacional sino por las tecnocracias, intelectuales, sacerdotes, periodistas, sectores medios, y también muchos pobres, que creen firmemente en los supuestos y mitos del “Estado Nación”, a pesar de ser cada vez menos “nacionales” y públicos y crecientemente privatizados. Esto nos lleva a la cuestión que es el colonialismo y descolonización del poder.
Minga global permanente por la descolonización del poder, saber y naturaleza
No se trata entonces de “tomar el poder” para solamente redistribuir la renta de las mismas estructuras del patrón de poder de la modernidad/colonialismo/desarrollo. No basta invertir las relaciones en la propiedad privada o estatal, o en la redistribución de los tributos o de la renta minera o petrolera.
Ese patrón de poder que adormece a los pobres urbanos con perversas pero efectivas políticas de paternalismo, clientelismo y cooptación social, se basa en el extractivismo minero, petrolero, maderero, pesquero, así como de los agrocombustibles, hidroeléctricas y megaproyectos que producen no sólo la exclusión de los pueblos y comunidades, sino el agravamiento de la catástrofe ambiental global.
Los pueblos y comunidades luchan por cambiar la matriz de la civilización hegemónica; por cambiar la relación de dominio y mercantilización de la Madre Tierra, como condición de su pervivencia como sociedades colectivas, y al mismo tiempo, de pervivencia del conjunto de la humanidad.
En octubre de 2009, se cumplió el acuerdo adoptado en el contexto del Foro Social Mundial 2009 en Belem, impulsado por la Coordinadora Andina de organizaciones Indígenas (CAOI) y la Asamblea sobre Crisis Civilizatoria. Octubre fue escenario de la “Minga” (trabajo en común) global en defensa de la Madre Tierra, contra la mercantilización de la vida, la contaminación, el consumo tóxico y la criminalización de los defensores comunitarios y movilizaciones sociales. Posteriormente, en noviembre en Copenhague, esa Minga se multiplicó mucho más con los enfoques de que “La sobrevivencia no se negocia” y “Cambie el sistema para que no cambie el clima”.
Está en curso una «Minga global» que con diversos lenguajes, símbolos y propuestas, apuntan a los mismos problemas comunes. Para no cambiar el clima hay que cambiar el colonialismo del poder que incluye el colonialismo de la naturaleza y del saber, con sus mitos y trampas fundacionales del “mercado, estado, desarrollo, chorreo, extractivismo, eurocentrismo y racismo”.
Esa «Minga» continúa y es fundamental persistir en ella y ya se perfilan encuentros centrales como los de abril 2010, en La Paz, donde Cumbre Madre Tierra, impulsará una Declaración de los derechos de la Madre Tierra y organizará las fuerzas para la nueva confrontación en la COP 16 en México contra el poder y su suicidio planetario. Continuará en octubre de 2010, donde se espera una nueva movilización global para detener esta autodestrucción planetaria y no sólo adaptarse a ella disputando fondos que servirán de poco; y en ese contexto impulsar el proceso de “nuevas teorías para nuevos movimientos” con el desarrollo del Primer Foro sobre Crisis de Civilización Hegemónica y Paradigmas Alternativos, en Cochabamba, del 29 al 31 de dicho mes. Y luego, en noviembre de 2010, la acumulación anterior debe expresarse y desplegarse al máximo durante la llamada COP 16, o Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre cambio Climático, a efectuarse en México, y que afrontará el desafío de corregir el desastre de la COP 15 en Copenhague y tomar acuerdos efectivos sobre el calentamiento, o repetir el morboso escenario de dobles discursos y tira y afloja de aportes financieros, encima de la catástrofe ya en curso. Finalmente, en enero de 2011, en el marco del Foro Social Mundial en Dakar, Senegal, y de la evaluación de los resultados de la COP 16, colocar dicha catástrofe de la vida en dicho foro, como tema prioritario, considerando además de que los pueblos y comunidades de África y Asia figurarán entre las víctimas principales de dicho desastre global; y en ese marco, continuar con el Segundo Foro sobre Crisis de Civilización Hegemónica y Paradigmas Alternativos.
En esta encrucijada vital estamos todos convocados a esta movilización social y teórica, para detener al capitalismo imperialista que se ha vuelto no sólo injusto e innecesario, sino literalmente peligroso; pero cuya superación tiene como condición emanciparse de las cadenas mentales que reproducen el colonialismo del poder, saber, sentir y de la Madre Tierra.
Lucha larga y dura, como lo sabe el crucificado pueblo mapuche en nombre de la “modernidad y del desarrollo” pero que no deja de proclamar “Marry Chewehu“ …. ¡ Diez veces volveremos! ¡ Diez veces lucharemos ! ". Fuente: www.rebelion.org /Ecología social/21-3-2010
De voluntad de la diversidad popular de afirmarnos en nuestros derechos
Hace a nuestro presente y futuro tener en cuenta:
◊“Crisis y soberanía alimentaria: Vía Campesina y el tiempo de una idea”
Por Luis
Hernández
Navarro y Annette Aurélie Desmarais
“No hay nada más poderoso
que una idea a la que le ha llegado su tiempo,
escribió el novelista francés Víctor Hugo. En la era de la crisis alimentaria
mundial más grave en décadas, le llegó su tiempo al concepto de «soberanía
alimentaria».
Puesta en el centro del debate político rural por Vía Campesina desde 1996, esta propuesta programática para el campo y las políticas comerciales se ha convertido, en poco tiempo, en un formidable instrumento de acción para enfrentar la hambruna y la montaña rusa de los precios agrícolas. Una propuesta que, al menos, ha tenido que ser escuchada y evaluada por estados y por organismos internacionales.
El quinto congreso internacional de Vía Campesina, celebrado en Maputo, Mozambique, entre el 16 y 23 se octubre, fue el escenario para analizar a profundidad el origen, la naturaleza y las repercusiones de la actual crisis alimentaria mundial, su relación con la crisis financiera, y para mostrarle al mundo el porqué la propuesta de «soberanía alimentaria» como la alternativa es no sólo viable sino necesaria.
Diamantino Nhampossa, dirigente de la Unión de Campesinos de Mozambique, resumió esta conclusión a la que los participantes del evento llegaron. “La causa de la crisis alimentaria que tenemos -dijo- es el modelo neoliberal y el capitalismo. No se pueden encontrar la solución a este problema dentro del mismo modelo. Como solución, nosotros proponemos el modelo de la «soberanía alimentaria» que promueve la agricultura familiar.” (Conferencia de Prensa, Maputo, Mozambique, 23 de octubre de 2008).
Vía Campesina
Vía Campesina es un movimiento internacional que agrupa organizaciones de campesinos, pequeños productores rurales, mujeres del campo, trabajadores agrícolas y comunidades agrarias indígenas. Participan tanto campesinos del sur como agricultores familiares del norte. En sus filas convergen asociaciones promovidas por antiguos partidos comunistas o socialistas, confederaciones libertarias, grupos cooperativistas e iniciativas ecologistas Desde su creación no ha dejado de cobrar impulso y es quizás el movimiento social rural internacional más significativo.
El origen de Vía Campesina se remonta a abril de 1992, cuando varios líderes campesinos de America Central, de Norteamérica y de Europa se reunieron en Managua, Nicaragua, en el congreso de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG). En mayo de 1993 celebraron su primera conferencia en la ciudad de Mons, Bélgica. Siete meses después organizaron una manifestación de 5 mil personas en las calles de Ginebra para protestar contra el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT).
La convergencia fue posible porque estaba entonces a punto de firmarse la ronda
Uruguay y diversos líderes rurales de varios países, muchos de los cuales se
habían encontrado en reuniones internacionales, coincidieron en su rechazo
explícito al modelo neoliberal y en su negativa a ser excluidos de la definición
de políticas agrícolas. Estaban de acuerdo también en que los enemigos a vencer
eran la globalización neoliberal y las grandes trasnacionales de la industria
alimentaria.
La meta principal del movimiento internacional consiste en impulsar la
solidaridad y la unidad en la diversidad entre organizaciones de pequeños
agricultores, para promover relaciones económicas basadas en la igualdad y la
justicia social, la preservación de la tierra, la «soberanía alimentaria» y la
producción agrícola sostenible.
En esas experiencias los líderes campesinos descubrieron que tenían mucho terreno en común. En todos lados la modernización (léase industrialización) y liberalización de la agricultura -impuestas mediante programas de ajuste estructural y acuerdos de libre comercio- conducían a una aguda crisis agrícola, a mayor degradación del ambiente, creciente disparidad y mayor empobrecimiento del campo, así como a la consolidación y concentración de las corporaciones agroempresariales. Campesinos, pequeños productores y comunidades rurales enteras desaparecían en tanto el cultivo de alimentos dejaba de ser medio de vida viable. Los líderes entendieron que más liberalización no era la solución.
1. Construcción de la unidad en diversidad
Vía Campesina se agrupó en torno a objetivos comunes: rechazo explícito del modelo neoliberal de desarrollo rural y una abierta negativa a ser excluida del desarrollo de políticas agrícolas, así como una firme decisión de trabajar en unidad para dar fuerza a una voz campesina y establecer un modelo alternativo de agricultura. Consolidó la unidad y la solidaridad llamando al enemigo por su nombre: los agentes de la globalización económica y la corporativización de la agricultura.
Vía Campesina, pues, no propicia un conflicto entre campesinos del sur y granjeros del norte, sino que promueve la lucha entre dos modelos divergentes y opuestos de desarrollo económico y social. Por un lado, un modelo globalizado y neoliberal, impulsado por los grandes consorcios, en el que la agricultura se ve exclusivamente como forma de obtener ganancias y los recursos se concentran cada vez más en manos de la agroindustria. Por el otro, Vía Campesina vislumbra un mundo rural más humano, basado en el redescubrimiento de una "ética del desarrollo" que dimana de la "cultura productiva" y la "vocación productiva" de las familias del campo. La agricultura es impulsada por los labriegos, se basa en la producción campesina, utiliza recursos locales y se orienta al mercado interno.
Su objetivo primordial es construir modelos alternativos de agricultura y enfoca su actuación en la «soberanía alimentaria» y el comercio agrícola, la reforma agraria, los derechos de los trabajadores migratorios y los jornaleros agrícolas; el género, la biodiversidad y los recursos genéticos, los derechos humanos y los derechos de los campesinos, así como una agricultura sustentable basada en el productor.
Un número cada vez mayor de instituciones internacionales, como el Banco Mundial (BM), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), la Comisión de Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable y el Foro Global de Investigación Agrícola reconocen ahora la creciente visibilidad de Vía Campesina como la voz global de los campesinos y los pequeños productores. Sin embargo, para ella la participación en encuentros patrocinados por dichas organizaciones es un asunto riesgoso, pues a menudo se utiliza para legitimar políticas y programas existentes.
Nacida de la tenaz decisión de los campesinos de seguir siendo campesinos, la organización se ha transformado en unos de los más relevantes actores del archipiélago altermundista. Resistente a una modernización que quiere prescindir de sus integrantes, se ha convertido en promotora de una modernización donde quepan todos.
Reserva de futuro
Pocos movimientos sociales en el mundo han alcanzado en los últimos años la consolidación, el crecimiento y el impacto que Vía Campesina ha conquistado. Desde su fundación se han adherido a sus filas más de 132 de organizaciones de pequeños productores rurales y trabajadores agrícolas en más de 60 países.
En una época en que los sindicatos obreros han perdido la relevancia que disfrutaron a lo largo de casi todo el siglo XX, en que la vitalidad que caracterizó a los movimientos de pobres urbanos a partir de 1970 disminuyó, en que los movimientos indígenas no han podido articular una convergencia internacional significativa más allá de la lucha por la declaración de su derechos en el marco del sistema de la Organización de las Naciones Unidas, Vía Campesina ha logrado desatar un proceso de construcción de fuerzas propias muy relevante.
Es una era en que el neoliberalismo fue la ideología dominante y casi cualquier idea de emancipación se veía como una rémora del pasado, la internacional rural logró resistir el despojo de las grandes trasnacionales agroalimentarias, comenzar a cambiar la correlación de fuerzas a favor de los campesinos pobres y mantener viva la idea de que otro orden social más justo es necesario. Ubicada desde un primer momento en la primera línea de lucha contra el neoliberalismo, su proyecto es hoy marcadamente anticapitalista.
Vía Campesina es un movimiento internacional de pequeños productores familiares rurales que defiende la economía campesina, la «soberanía alimentaria», los mercados locales de alimentos, el enfriamiento del planeta y la agricultura ecológica.
En pocos años logró poner lo rural en el centro de la agenda política internacional. Muchas de sus propuestas se adelantaron a su tiempo. La actual crisis mundial ha hecho evidente que sus señalamientos, vistos originalmente como utópicos, son viables.
Su propuesta ha mostrado fehacientemente la insensatez del modelo de agricultura industrializado, basado en el uso intensivo de los recursos naturales, en el petróleo y sus derivados. Sus acciones han sido de gran importancia para evitar la aprobación de la Ronda de Doha e impedir que se meta a la agricultura a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sus afiliados participaron activamente en la exitosa lucha contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
2. Análisis, propuesta y afirmación como protagonista en la lucha por otro mundo posible
En el camino, Vía Campesina ha elaborado un rico y sofisticado análisis de la situación rural y una propuesta de acción viable. Su programa se enriquece con el paso de los años. Sus reclamos principales ganan paulatinamente presencia y prestigio en otros sectores sociales, en organismos multinacionales, e incluso en gobiernos. El concepto de «soberanía alimentaria» forma ya parte de las constituciones de Venezuela y Nepal, y, muy próximamente, de Bolivia.
Sus movilizaciones en contra de las semillas transgénicas y la tecnología Terminator han sido de gran relevancia. Su presión contra el programa del Banco Mundial para la reforma agraria con criterios de mercado la ha deslegitimado.
Vía Campesina ha logrado que en las instituciones internacionales que tratan asuntos rurales se escuche a los hombres y mujeres del campo. Donde antes organizaciones no gubernamentales, funcionarios públicos, profesionales agrícolas o intelectuales hablaban en nombre de los labriegos, ahora se escucha la voz de los de abajo.
Vía Campesina es una organización inusual. Su estilo de conducción es austero y sencillo, alejado de los privilegios que tienen los “señores de la pobreza” de las grandes fundaciones para la cooperación internacional. En sus congresos y reuniones sus dirigentes hacen cola para comer, al igual que el resto de los delegados. No disponen de comedores reservados. Descansan en los dormitorios comunes y no tienen salones VIP para despachar. Vuelan en clase económica y, cuando hay recursos para trasladar a delegados, los destinan a financiar los pasajes de las mujeres.
En Vía Campesina conviven distintas culturas políticas y organizativas de manera creativa. La que proviene de la descolonización europea en África con su herencia de lucha por la liberación nacional y contra el miedo y la vergüenza. La que busca impactar en las políticas públicas desde una tradición ciudadana y reivindica la desobediencia civil en Europa. La de la resistencia, la confrontación social y la ruta hacia el poder en América Latina. La del choque marcial disciplinado y la inmolación ejemplar en Asia. La heredera de las grandes tradiciones populistas rurales, organizadora de campañas y cabildeo legislativo en Estados Unidos y Europa.
Todas esas experiencias organizativas han logrado coexistir sin grandes conflictos, complementarse, aprender unas de las otras y crear un lenguaje común. Los encuentros de Vía Campesina son espacios para forjar nuevas instituciones, relatos, símbolos y mitos compartidos. Son un lugar para nombrar lo intolerable y celebrar lo que une y emancipa.
Sorprende la enorme cantidad de mujeres que participan en la dirección del movimiento internacional y en sus encuentros, inusitado en comparación con la composición de los organismos campesinos que la integran a escala nacional. Ello es resultado, en primer lugar, de la acción misma de las mujeres que integran el movimiento, pero también de una política deliberada de inclusión y promoción.
Vía Campesina se ha dotado de un equipo técnico de un alto nivel profesional. Multilingüe, eficaz, desideologizado, conocedor de su área de responsabilidad, abnegado, que, tiene además, el enorme mérito de no sustituir a la dirección campesina. Su aporte es discreto; su presencia pública, casi invisible.
Vía campesina es hoy una de las principales columnas vertebrales del movimiento altermundista. La prueba viviente de que los campesinos no son un lastre del pasado, sino una reserva para el futuro.
La primera crisis alimentaria
Comenzó en México como la guerra de la tortilla en enero de 2007. Se siguió a Italia como la huelga del espagueti nueve meses más tarde. Después se convirtió en alud imparable. Las protestas contra el alza en el precio de los alimentos se sucedieron en Haití, Mauritania, Yemen, Filipinas, Egipto, Bangladesh, Indonesia, Marruecos, Guinea, Mozambique, Senegal, Camerún y Burkina Faso.
La nueva hambruna se trata de un hecho global. Usualmente la escasez generalizada de alimentos se ha producido en países y regiones localizadas, ante desastres naturales, plagas o guerras. Pero ahora sucedió de manera simultánea en multitud de naciones y varios continentes.
"Nunca se había vivido una crisis como la actual. Y nosotros no la creamos", dice el hondureño Rafael Alegría. "La humanidad está amenazada, pero no por nosotros. Por el contrario, somos quienes garantizamos los alimentos. Ahora, sin embargo, es el capital financiero el que tiene el control de las cosechas. Con ellas especulan. Somos nosotros los llamados a producir la comida que hace falta. Ni los excedentes de la Unión Europea ni de Estados Unidos podrán resolver el problema." (Entrevista, Maputo, Mozambique, 20 de octubre de 2008).
Vía Campesina considera que “el mundo entero está en crisis, una crisis de dimensiones múltiples, una crisis de alimentos, de energía, del clima y de las finanzas (... ) producto del sistema capitalista y del neoliberalismo”. Una crisis que, según el indonesio Henry Saraigh, coordinador general de Vía Campesina,ha provocado el aumento del “nivel de hambre si lo comparamos con la situación de hace diez años. Hay más de 800 millones sufriendo actualmente hambre.” ( Conferencia de prensa....)
Para la organización internacional, la crisis es resultado de la combinación de diversos factores entre los que se encuentran: el aumento en la producción de agrocombustibles; la especulación financiera; la presión del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y posteriormente la Organización Mundial del Comercio (OMC) a los países para disminuir su inversión en la producción alimentaria y su apoyo a los campesinos pequeños agricultores; así como las “políticas destructivas que socavaron las producciones nacionales de alimentos y obligaron a los campesinos producir cultivos comerciales para compañías multinacionales y a comprar sus alimentos de las mismas multinacionales (o a otras…) en el mercado mundial”. (Una respuesta a la Crisis Global de los Alimentos, ¡Los/as campesinos/as y pequeños agricultores pueden alimentar al mundo!, 2 de mayo de 2008)
De acuerdo con Rafael Alegría, de Honduras, integrante de la comisión coordinadora internacional (CCI) de Vía Campesina por parte de Centroamérica: “los altísimos precios que en los últimos años están sufriendo productos como el maíz, los frijoles, la soya, los de consumo popular, se deben a una gran especulación del capital y de las compañías trasnacionales que controlan los mercados. Y al abandono, desde hace más de 20 años, de políticas públicas agrícolas que impuso el modelo neoliberal que destruyó la economía campesina, desarticuló los sistemas financieros. Los estados se desentendieron de la agricultura y prácticamente hubo una desarticulación total de la mediana y pequeña agricultura. Ahora se están viviendo las consecuencias de que los pequeños y medianos agricultores fueron abandonados y sustituidos por empresas trasnacionales.” (Entrevista , Maputo, Mozambique, 22 de octubre de 2008).
Según Joan Pedro Stedile, dirigente del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil, la ofensiva del capital financiero internacional por el control de la agricultura puede resumirse en cinco puntos.
Primero, por conducto de sus excedentes de capital financiero; los bancos pasaron a comprar acciones de centenares de empresas que actuaban en diferentes sectores relacionados con la agricultura. Y a partir del control de la mayor parte de las acciones, promovieron un proceso de concentración monopólica.
Segundo, mediante la dolarización de la economía mundial. Esto permitió que las trasnacionales se aprovecharan de las tasas de cambio favorables y entraran en las economías nacionales comprando fácilmente a las empresas locales dominando así los mercados productores y el comercio de los productos agrícolas.
Tercero, utilizando las reglas impuestas por organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los acuerdos multilaterales, que normalizaron el comercio de productos agrícolas según los intereses de las grandes empresas, y obligaron a los gobiernos serviles a la liberalización del comercio de estos productos.
Cuarto, gracias el crédito bancario. La producción agrícola, cada vez más dependiente de insumos industriales, quedó a merced de la utilización de créditos bancarios para financiar la producción. Y éstos financiaron la implantación y el dominio de la agricultura industrial en todo el mundo.
Finalmente, en la mayoría de los países los gobiernos abandonaron las políticas públicas de protección del mercado agrícola y de la economía campesina.
La organización sacó importantes lecciones de la crisis. La primera es que el mercado desregulado no solucionará el problema, sino, por el contrario, la agravará. La segunda es que los campesinos y los pequeños agricultores no se benefician con los altos precios, a diferencia de los especuladores y los comerciantes en gran escala. La tercera es que los
trabajadores agrícolas y quienes en el mundo rural no tienen acceso a la tierra, han sufrido enormemente el aumento en los precios de la comida. Lo mismo ha sucedido con los consumidores urbanos pobres. La cuarta y última lección es que el libre comercio no resolverá la crisis, sino que, por el contrario, la agravará.
La segunda crisis alimentaria
En octubre del año pasado el precio internacional de las materias primas agrícolas, exceptuando el arroz, disminuyeron. La burbuja especulativa de estos productos, iniciada en 2002, reventó. En la primera semana del décimo mes del año, la cotización del maíz en la Bolsa de Chicago pasó de un récord de 296 dólares la tonelada, alcanzado el pasado 26 de julio, a 178 dólares. El trigo cayó de un máximo de 470 dólares la tonelada, obtenido en febrero de 2008, a 235 dólares. Ello no provocó que el costo de los alimentos elaborados con ambos cereales bajara un sólo centavo para los consumidores finales.
Desde que estalló la crisis financiera en Estados Unidos sus precios en los mercados internacionales han registrado fuertes caídas. Empero, lo que las personas comunes y corrientes deben pagar por su comida es lo mismo -o más- que gastaban cuando las cotizaciones de los granos básicos se encontraba en las nubes. Los precios de los cereales han experimentado una caída media de entre 30 y 35 por ciento con respecto al año anterior. Sin embargo, en el mes de septiembre, las cadenas minoristas en Estados Unidos aumentaron el costo de los alimentos en 7.6 por ciento. Durante los primeros seis meses del año, Nestlé, una de las más importantes empresas agroalimentarias en el mundo, incrementó los precios de sus productos en todo el mundo un 4.4 por ciento, y en América Latina el 8 por ciento. Por supuesto, ahora que las materias primas valen menos, no piensa bajar sus precios.
La caída de los precios de las materias primas agrícolas obedece a una razón fundamental: con el dolar revaluado y temiendo una disminución de la demanda de cereales por la recesión económica, los fondos de inversión se retiraron de esos mercados, empujando las cotizaciones a la baja. Las posiciones pasaron de 58 mil millones de dólares a 8 mil millones.
Probablemente, esta caída en el valor de las commodities agrícolas no supondrá un problema para muchas trasnacionales de la alimentación. En la recesión económica de la década de los setenta, compañías como General Mills y Kellog se expandieron y tuvieron un mejor desempeño bursátil.
En cambio, para los pequeños productores rurales la situación es radicalmente diferente. La mayoría de ellos no se beneficiaron de los altos precios que hasta hace poco se pagaban por los granos básicos. En ocasiones llegaron cuando sus cosechas ya estaban vendidas o debieron pagar más por el crédito, los fertilizantes, plaguicidas y combustibles. Las ganancias quedaron en manos de las grandes productores, las empresas agroalimentarias y los especulado
Según el agricultor vasco Paul Nicholson, “esta crisis va a generar en la agricultura una bajada de precios. Los costos de producción no van a bajar. Es claro que está bajando el precio del petróleo pero eso no va a repercutir en la bajada de los precios. En cambio, los precios que recibimos los productores si van a bajar. Eso ya se está viendo en el precio del maíz. El principal beneficiario va a ser el que controla toda la cadena alimentaria, que son las trasnacionales. El crédito en la agricultura, aunque sea de cosecha, es importante. Y va a haber menos dinero y menos crédito. Lo principal es que los costos de producción van a ser tremendamente altos. Las semillas, los fertilizantes. Los precios van a ser tremendamente altos y con una bajada de precios en origen para el productor eso significa la ruina para muchos en la agricultura campesina.” (Entrevista a Paul Nicholson, Maputo, Mozambique, 22 de octubre de 2008).
3. Lucha campesina e indígena contra las transnacionales
Contra las trasnacionales
En
la conferencia de Maputo, Vía Campesina declaró la guerra a las empresas
trasnacionales. Son su enemigo principal. De esta manera transitó de la crítica
al neoliberalismo y la oposición a la incorporación de la agricultura en los
acuerdos de libre comercio a posiciones marcadamente anticapitalistas.
"La guerra ha comenzado. Somos los campesinos contra las trasnacionales. O ellos
logran sus pretensiones de robarse y controlar nuestra tierra, nuestras semillas
y el agua, o nosotros resistimos hasta que se les acabe su lindo capitalismo",
asegura Joao Pedro Stedile, dirigente del Movimiento sin Tierra de Brasil.
Dena Foff, representante de la Coalición de Granjeros familiares de Estados
Unidos, sostiene que "en el mundo en que vivimos ya no existe duda alguna de que
las corporaciones trasnacionales están compitiendo con los ciudadanos del mundo
por tener el dominio del planeta, sobre sus recursos y su gobierno".
En su resolución final, la internacional campesina afirma:
"En las zonas rurales
del mundo, hemos visto una feroz ofensiva del capital y de las empresas
trasnacionales sobre la agricultura y los bienes naturales (agua, bosques,
minería, biodiversidad, tierra, etcétera), que se traduce en una guerra de
despojo contra los pueblos campesinos e indígenas, utilizando pretextos falsos
como los argumentos erróneos que plantean que los agrocombustibles son una
solución a las crisis climáticas y energéticas, cuando la verdad es todo lo
contrario. En el momento en que los pueblos ejercen sus derechos y resisten este
despojo generalizado, o cuando son obligados a ingresar en los flujos
migratorios, la respuesta ha sido más criminalización, más represión, más presos
políticos, más asesinatos, más muros de la vergüenza y más bases militares".
La internacional campesina asume que estas corporaciones son la forma actual del
capital para controlar la economía, los recursos naturales, la tierra, el agua,
la biodiversidad, la producción, el comercio agrícola y la explotación del
campesinado.
Las trasnacionales -dice Paul Nichoslon- están ocupando las tierras y
desplazando a millones de campesinos para producir agrocombustibles. "En todo el
mundo -puntualiza- les quitan las mejores tierras a los campesinos para meter
agricultura industrializada. Y quieren tener el control sobre las semillas. No
puede ser que por culpa de ellas comamos todos en el planeta cuatro tipos de
tomate, cuando tenemos miles de variedades locales."
La lucha en el mundo campesino no es sólo contra los latifundistas, o los
acaparadores, o los intermediarios, sino contra las grandes corporaciones
agroalimentarias. Según Stedile: "hubo una concentración del control de la
producción y del comercio mundial de productos agrícolas, por algunas pocas
empresas, que dominan esos productos en todo el mundo, en especial los productos
agrícolas estandarizados, como los granos o los lácteos. Además dominan toda la
cadena productiva de los insumos y las máquinas utilizadas por la agricultura.
Los campesinos que estaban acostumbrados a sólo luchar contra los terratenientes
y contra los latifundistas ahora se transformaron en un actor principal contra
el gran capital trasnacional.”
«soberanía alimentaria»: la solución a las crisis y la vida de los pueblos
Para Vía Campesina, la crisis es una oportunidad, porque “la «soberanía alimentaria» ofrece la única alternativa real tanto para la vida de los pueblos como para revertir las crisis.” Según sus integrantes, el desafío ha mostrado que los pequeños agricultores familiares son capaces de alimentar y enfriar el planeta. En palabras de Alberto Gómez, de México, integrante de la comisión coordinadora internacional (CCI) de Vía Campesina por parte de América del Norte: “somos una solución a los grandes problemas. Estamos en el centro en lo que es la producción de alimentos. En el centro en lo que es el cambio climático. En el centro por lo que es la crisis energética.” (Entrevista con Alberto Gómez, Maputo, Mozambique, 23 de octubre de 2008)
Joao Pedro Stedile está de acuerdo. Según él, "gracias a Dios y a que Dios sigue siendo campesino, la crisis nos abre grandes oportunidades". Es el momento no de quedarse con los brazos cruzados viendo cómo se cae el capitalismo sino de participar en su entierro.
La «soberanía alimentaria» enfrenta a la crisis alimentaria con producción campesina local; encara a las crisis climáticas y energéticas, atacando dos de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero: el transporte de alimentos a larga distancia y la agricultura industrializada; y, aminora una parte de la crisis financiera, al prohibir la especulación con los alimentos.
4. Introducción del concepto de «soberanía alimentaria» como paradigma de otro desarrollo
Desde que
Vía Campesina introdujo por vez primera, en 1996, el concepto de
«soberanía alimentaria», la idea se ha diseminado muy rápido. «soberanía
alimentaria» es hoy
un llamado a la acción para un número creciente de organizaciones de campesinos
y granjeros, organismos no gubernamentales y movimientos sociales. Muchas
conferencias internacionales han convenido en elaborar más el concepto, incluida
la que celebró el Partido Verde del Parlamento Europeo. También es el foco de la
discusión en reuniones importantes, como el Foro Social Mundial y el foro de las
organizaciones no gubernamentales (ONG) de la Cumbre Mundial Alimentaria,
celebrada en junio de 2002. Pero ¿qué significa exactamente el término
«soberanía alimentaria»?
De acuerdo con Vía Campesina, la alimentación es un derecho humano básico y "todos los pueblos y Estados deben tener el derecho a definir sus propias políticas agrícolas y alimentarias" para garantizar la seguridad interna en la materia y el bienestar de su población rural. En palabras de Vía Campesina, «soberanía alimentaria» significa que los pueblos tienen "derecho a producir su comida en su territorio" en formas que refuercen los valores culturales de los pueblos y el medio ambiente. La «soberanía alimentaria» significa garantizar que los campesinos, los granjeros en pequeño y las mujeres rurales tengan el derecho a contar con todos los recursos necesarios para producir comida; tener un acceso mayor a la tierra y un control mayor sobre ésta y sobre las semillas, el agua, los créditos y los mercados. La «soberanía alimentaria» requiere una reforma agraria genuina y de gran alcance.
Más aún, la «soberanía alimentaria» será posible únicamente si existe un control democrático del sistema alimentario y el reconocimiento de que "la herencia cultural y los recursos genéticos pertenecen a la humanidad". Esto significa que todas las formas de vida -incluidos plantas y animales- deben protegerse del patentamiento. También quiere decir regular los mercados mediante prácticas como el manejo del abasto y un comercio ordenado.
La «soberanía alimentaria» se centra en la producción de comida y en quienes de hecho trabajan la tierra. Por tanto, va más allá de cómo se entiende comúnmente la seguridad alimentaria, que implica garantizar que se produzca una cantidad adecuada de comida accesible a todos. En cambio, la «soberanía alimentaria» se centra en cuestiones como qué comida se produce, dónde se produce, cómo se produce y en qué escala. Vía Campesina argumenta que no puede alcanzarse una seguridad alimentaria sin «soberanía alimentaria».
Es claro que la «soberanía alimentaria» es una alternativa radical a la visión que de la agricultura se tiene en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Ahí donde los principios guías del organismo son "el derecho a exportar" a toda costa y el "derecho a importar" comida como el mejor camino de garantizar la seguridad alimentaria, la visión de una «soberanía alimentaria» da prioridad a la producción local para un consumo también local. No es que Vía Campesina se oponga al comercio agrícola, pero enfatiza que "la alimentación es la más primaria e importante fuente de nutrición, y sólo en segundo término un asunto de comercio". Dado que la comida es un derecho humano básico "sólo debe comerciarse con el excedente". Además, este comercio internacional "debe servir a los intereses de la sociedad", no llenar los bolsillos profundos y sin fondo de las corporaciones trasnacionales de la agroempresa. La «soberanía alimentaria» es simplemente imposible en el marco de la OMC.
El "desarrollo" -uno equiparado hoy con globalización y comercio- que intentaba resolver la persistencia de la pobreza y el hambre en el campo es un fracaso, y hoy la idea de «soberanía alimentaria» se opone con eficacia a este "desarrollo". Mediante la «soberanía alimentaria», Vía Campesina nos desafía a todos a pensar más allá de los cajoncitos -premisas tecnológicas, liberalización, desregulación y privatización- que con frecuencia caracterizan las deliberaciones en torno a las políticas alimentarias, agrícolas y de desarrollo rural. Habiendo introducido una alternativa viable, Vía Campesina transforma el debate internacional.
El concepto de «soberanía alimentaria» entró ya a círculos más oficiales. Por ejemplo, el director general de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés), declaró recientemente el compromiso de trabajar en asociación con organizaciones de la sociedad civil para aplicar un enfoque de «soberanía alimentaria» y emprender esfuerzos que liberen al mundo del hambre y la pobreza. En su informe más reciente, la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Informe especial sobre el derecho a la alimentación, reivindica la «soberanía alimentaria» como la manera de garantizar el derecho de los pueblos a comida y seguridad alimentaria.
Con agudeza, Vía Campesina está consciente de que por más revolucionarios que sean estos conceptos, con frecuencia son mal interpretados, mal usados y usurpados por aquellos en el poder. Por ejemplo, numerosas instituciones internacionales integran ahora consideraciones en torno al ambiente con la bandera de un "desarrollo sustentable". La contradicción, sin embargo, estriba en que "verdear" el discurso desarrollista ocurre dentro de los límites de un abrazo pleno a la ideología desarrollista del libre mercado, que enfatiza la extracción intensiva y extensa de recursos como solución al estancamiento económico. Las preocupaciones en torno al ambiente únicamente se "añaden" a un modelo de desarrollo muy fallido. En consecuencia, "la sustentabilidad", que originalmente se concibió como un tipo de desarrollo fundamentalmente diferente, se usa ahora para justificar toda suerte de prácticas que dañan el ambiente. A la luz de esta experiencia, es claro que Vía Campesina requiere trabajar intensamente para evitar que se usurpe la idea de la «soberanía alimentaria». Para el efecto, toma ya medidas importantes y une fuerzas con muchos movimientos sociales, con ONG de pensamiento semejante, y con instituciones de investigación por todo el mundo.
De acuerdo con la organización campesina internacional, la «soberanía alimentaria» “requiere la protección y re-nacionalización de los mercados nacionales de alimentos, la promoción de ciclos locales de producción y consumo y la lucha por la tierra, la defensa de los territorios de los pueblos indígenas, y la reforma agraria integral”. tiene como sustento el cambio del modelo productivo hacía la producción agroecológica y sustentable, sin plaguicidas y sin transgénicos, basado en el conocimiento campesino e indígena.
A la «soberanía alimentaria» le llegó su momento. Cientos de miles de campesinos de todo el mundo que se niegan a desaparecer ven en ella el modelo para otro tipo de desarrollo. De allí su fuerza".
Luis
Hernández Navarro es coordinador de Opinión del diario la Jornada.
Annette Aurélie Desmarais es profesora asociada de estudios judiciales en la
Universidad de Regina, Canadá, y autora del libro La Vía Campesina
Fuente:
www.rebelion.org / Otro mundo es posible/
28-2-09
◊ "Complementariedad con todas las formas de existencia"
Por Katu Arkonada (Rebelión)
Fernando Huanacuni Mamani es aymara de origen y de práctica. Trabaja en la Cancillería boliviana y además está dedicado a recuperar los principios y sabidurías ancestrales con el objetivo de poderlas comunicar: internamente, para recordar quiénes somos, y externamente, para explicar el proceso que se está desarrollando en Bolivia.
"¿Qué es el «Vivir Bien», Suma Qamaña? ¿Cómo explicarías este concepto?
Nosotros diferenciamos vivir mejor de Vivir Bien. La modernidad, el desarrollo, el progreso occidental, motivan el vivir mejor, que tiene una connotación de tener más, de ahorrar más, de acaparar más bienes materiales… Es un sistema de competencia entre seres, entre pueblos… Si antes el principio era “pienso, luego existo”, ahora la premisa de Occidente, de la modernidad, es “compito, luego existo”. Esa es la característica de vivir mejor.
Nosotros no queremos vivir mejor, no queremos competir con nadie. Para nosotros la premisa de «Vivir bien» o «Buen Vivir» significa vivir en armonía o equilibrio, ése es el concepto básico de la vida. Para el capitalismo el capital es lo más importante, para el comunismo el hombre es lo más importante, pero para la comunidad, para el pueblo indígena originario, la vida es lo más importante, y en ese contexto se sitúa el Suma Qamaña.
«Vivir bien» es equilibrio y armonía, y ese equilibrio y armonía tienen acciones específicas concretas en nuestra familia, nuestra vida y la sociedad. «Vivir bien» también significa despertar en el contexto de relacionamiento con la vida, complementándonos con todas las formas de existencia.
Nosotros somos parte de la Madre Tierra, somos sus hijos. Por lo tanto, no existe la dicotomía ser humano - naturaleza. «Vivir Bien» significa despertar esa conciencia, reconocerse en todo, porque todo es parte de nosotros. En el léxico y en la gramática ancestral aymara y quechua, la primera palabra no es YO, sino NOSOTROS. Un “nosotros” no limitado al contexto social, como lo entiende occidente; para nosotros como comunidad lo comprende todo: la montaña, el árbol, todo lo que es la vida misma.
En Bolivia, la Constitución recoge como concepto el «Vivir Bien». ¿Qué se debe hacer, desde el Estado, teniendo como base este concepto de Suma Qamaña?
La Constitución debe proyectar derechos de familia, derechos comunitarios, responsabilidades comunitarias, y trascender el marco de los derechos individuales.
En la nueva estructura jurídica del Vivir Bien, la premisa básica tiene que ser el cuidado de la vida, de la comunidad, de la familia… Sin dejar desaparecer los derechos individuales, tienen que expresarse los derechos comunitarios y de familia. En ese sentido tienen que expresarse las políticas públicas.
Y a nivel comunitario, ¿qué prácticas de «vivir bien» se mantienen o se están rescatando?
En las comunidades se están recuperando las ceremonias, que son una forma de equilibrar con la vida. El concepto de explotación, de ganar el dinero por el dinero, no está dentro de la comunidad. En la comunidad primero es el cuidado de la vida: un río no puede ser explotado, un árbol no puede ser explotado, no puede ser explotado ningún bien natural solamente por el hecho de ganar dinero, sino que hay que cuidar el equilibrio. Eso implica no explotar.
En las comunidades estamos en ese proceso de reflexión. Tenemos muchos recursos, así los cataloga occidente. ¿Qué vamos a hacer con los recursos, vamos a venderlos como hasta ahora? ¿O vamos a preservarlos, porque son parte del equilibrio de la vida? Entonces en la comunidad, a partir de las ceremonias y ofrendas, reconociéndonos como hijos de la Madre Tierra, nos damos cuenta que no hay que explotar por explotar. En esa reflexión estamos ahora en la comunidad.
Hasta ahora hemos tenido una producción individual o familiar nada más, por ejemplo en la siembra y cosecha de la papa, de la quinua y de otros alimentos. Ahora estamos trabajando en el concepto comunitario productivo, donde todos tenemos que trabajar, pero sin entrar en el monocultivo, que destroza también. Nosotros tenemos una forma de cultivo rotativo, circular. El mercado no nos tiene que hacer cambiar el horizonte de la vida diaria de la comunidad. Por ahí que de pronto si la humanidad necesita papa, no podemos sembrar solo papa por vender. Y en eso estamos reflexionando ahora. Vamos a mantenernos en nuestra tradición de sembrar lo diverso de los alimentos, cosechar lo diverso y rotar la siembra y la cosecha. De esta forma vamos a preservar la vida.
Cuando hablamos de Buen Vivir/Vivir Bien, siempre nos situamos en el campo, en la comunidad. ¿En la ciudad se mantienen estas prácticas ancestrales?
Sí y no. Sí porque en la ciudad los migrantes aymaras, si bien nos hemos adaptado a las estructuras occidentales, no necesariamente somos occidentales, tenemos prácticas comunitarias como nuestras fiestas, nos seguimos encontrando.
Pero algunas cosas se han distorsionado. Si bien mantenemos aspectos de estructura comunitaria, porque seguimos caminando en comunidad, el horizonte de la economía, el dinero, han roto algunas estructuras nuestras. Ahora estamos en la búsqueda de recuperar nuestra sabiduría para recuperar también los principios de la vida, no perdernos en las estructuras occidentales. Nos hemos adecuado, incluso a veces muy bien, a las estructuras occidentales, pero ese no es nuestro horizonte.
Nosotros vivimos acá en las ciudades y tenemos todavía el concepto comunitario de cuidarnos, de sugerirnos, de aconsejarnos, de encontrarnos permanentemente. Uno de los principios de la comunidad es el afecto, y seguimos generando afecto porque seguimos generando puntos de encuentro, a través de fiestas, de ritos, de ceremonias. Realizamos ofrendas a la Madre Tierra aquí en la ciudad también. Ahí es donde nos encontramos con la familia otra vez, y la frecuencia de encontrarnos sigue incrementando los lazos de afecto, que es algo fundamental en el proceso comunitario". Fuente: www.rebelion.org / Bolivia / 8-4-2010
◊ " Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores en Chile"
Por MPT (Rebelión)
"A un año del surgimiento del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores, MPT-Chile, el 3 de abril se realizó exitosamente el Ampliado General de la federación en el centro de Santiago. Al evento político -enmarcado en el curso de la crisis económica, las primeras semanas del gobierno de Piñera y los efectos materiales y sociales del devastador terremoto-maremoto de fines de febrero- concurrieron los representantes de las agrupaciones políticas y sociales, regionales, sectoriales y los equipos de trabajo del instrumento anticapitalista para resolver ámbitos asociados a la coyuntura política, las tareas que de ella emanan, y los ajustes orgánicos para enfrentar el período.
Reafirmados los lineamentos orientadores del empeño político ligados al anticapitalismo consecuente, el antiimperialismo, internacionalismo, independencia política de los intereses de los pueblos y los trabajadores, el Ampliado General del MPT fijó su derrotero en torno a la dinamización y compromiso resuelto con la organización y lucha del pueblo trabajador, los Derechos Humanos, la mujer y el pueblo-nación mapuche.
Asimismo, se reconcordó la imperiosa tarea de avanzar en la práctica y desde abajo hacia la construcción de la alternativa política frente a la alternancia de los poderosos, de manera autónoma respecto de la derecha política y la Concertación. Junto al acuerdo de ampliar el MPT, se determinó enfrentar la ofensiva del capital mediante diversas líneas de trabajo, todas tendientes a colaborar con la recomposición del movimiento popular chileno.
El encuentro anticapitalista estuvo marcado por la franqueza, el diagnóstico maduro de las actuales condiciones de lucha y la determinación inquebrantable de ofrecer largo camino y mejor porvenir a la federación sobre los principios rectores de la emancipación social, la ética revolucionaria, el humanismo socialista y la disposición de lucha al servicio de los asalariados y los pueblos. Lo anterior se tradujo en un conjunto de demandas y propuestas, y en una agenda mínima y urgente de movilización ante las medidas antisociales y pro empresariales del gobierno a la hora de encarar los efectos de la crisis económica y el sismo. El gran capital corporativo coludido con el Estado, con el fin de resolver la crisis para su beneficio, impone políticas que a diario destruyen empleo, despojan recursos naturales sin coto, hipotecan soberanía, amenazan con multiplicar las privatizaciones, profundizan la labor concertacionista de acabar con todo vestigio de derechos sociales; criminalizan la organización popular y cualquier manifestación de descontento social y, en general, empeoran la vida de las grandes mayorías.
Independientemente de que las conclusiones del Ampliado General serán redactadas y difundidas de modo pertinente, el relanzamiento del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores fue coronado con la elección de un Secretariado Ejecutivo. La nueva instancia, según los ejes fundadores del Movimiento, está condicionada por la revocabilidad y supervisión del conjunto del MPT. Asimismo, se convino realizar la Asamblea General de la organización en dos meses más, mientras que el Ampliado o Consejo General tendrá una frecuencia mensual". Fuente: www.rebelion.org / Chile /8-4-2010